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Año 15 /Enero - Febrero / No. 85  U.M.S.N.H.



            pero su aporte a la saga de Benoit Blanc va mucho       casualidad  ni por fuerza  bruta.  El placer  central
            más allá de «interpretar a otro detective». Su llega-   no reside en la violencia, sino en la resolución del
            da es un gesto narrativo deliberado: una inversión      enigma y, por supuesto, en la figura de un detec-

            consciente  del  héroe  masculino contemporáneo,        tive  excéntrico, heredero  del  gran  cerebro  clási-
            asociado a la acción, el dominio físico, el control, la   co:  inteligente,  elegante  —aunque kitsch—, em-
            seducción y la violencia —mucha violencia—. Benoit      peñado  en  resolver  un  «misterio  estúpidamente
            Blanc, en cambio, encarna una autoridad sin violen-     simple».

            cia: inteligencia, paciencia, escucha, razonamiento,          Las tres  películas están  llenas de referen-
            distancia crítica y una marcada ironía.                 cias y guiños a los clásicos del género, y desafían
                  La  saga se compone de  Knives  Out  (2019),      al espectador a reconocerlos: el crimen concebido
            Glass Onion: A  Knives Out  Mystery  (2022)  y  Wake    como un rompecabezas;  el  asesinato entendido

            Up Dead Man (2025). Las tres películas están dispo-     como un problema lógico que debe reconstruirse
            nibles en Netflix y pasan, en buena medida, desa-       paso a paso; el círculo  cerrado —una mansión,
            percibidas dentro de su catálogo. Además de Craig,      una isla (un tren, en el canon clásico)—, espacios
            cada entrega cuenta con una pléyade de actores y        limitados  que  reducen  el  número  de  posibles

            actrices de gran calidad, que refuerzan el excelente    culpables; y sospechosos con motivos bien defi-
            papel protagónico y aportan solidez y credibilidad      nidos: herencias, celos, secretos o venganzas.
            al conjunto.                                                  Siempre hay numerosas pistas y pistas fal-
                  Benoit Blanc se autodenomina —y los perso-        sas: algunas  visibles,  pero cargadas  de  distrac-

            najes secundarios lo aceptan— el mejor detective        ciones  deliberadas  y de  detalles  aparentemente
            del mundo. Se trata de un investiga-
            dor al más puro estilo del policiaco
            clásico,  inscrito  en la tradición  del

            whodunit, un subgénero de la narra-
            tiva policiaca cuyo nombre proviene
            de la pregunta inglesa Who done it?
            —¿Quién lo hizo?—. Estas historias

            se construyen como un juego inte-
            lectual entre autor, detective y lec-
            tor.  Su  origen se remonta  a Edgar
            Allan Poe y a su célebre detective Au-

            guste Dupin, y continúa con enorme
            éxito en figuras como Hércules Poi-
            rot, Miss Marple, Sherlock Holmes o
            el padre Brown, entre otros.

                  En la saga se presenta el canon
            del subgénero de forma moderna y
            plenamente  vigente: ocurre un cri-
            men —casi siempre un asesinato—;

            existe  un  número  limitado  de  sos-
            pechosos; y el lector —en este caso,
            el espectador— recibe  las  mismas
            pistas que  el  detective.  La  trama

            avanza hasta revelar la identidad del
            culpable mediante la lógica, no por






        Coordinación de la Investigación Científica                                                                    111
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