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Año 15 /Enero - Febrero / No. 85 U.M.S.N.H.
• Escéptico Este género normaliza una idea profunda-
• Enemigo de explicaciones sobrenaturales (al mente científica: la verdad es pública, demostrable
menos en apariencia) y replicable.
Pero llegó el desencanto: la Segunda Guerra
En ese sentido, Holmes, Dupin o Agatha Mundial, con los antecedentes directos de la Gran
Christie con Poirot son figuras ilustradas tardías: Depresión y la caída en la precariedad de muchos
creen que la verdad existe y que puede alcanzarse estados. Aquí surgió una manera distinta de ver
con el uso correcto de la razón. Y aquí se asemejan la realidad: sin optimismo y viendo todas las taras
mucho a la visión que se tenía de los científicos. sociales, en particular del poder. En ese contexto
Incluso cuando se equivocan, corrigen el mé- aparece una nueva vertiente de la literatura poli-
todo, no renuncian a él. Exactamente como la cien- ciaca: la novela negra. Por ello, Benoit Blanc —un
cia. detective del pasado— intenta sobrevivir en esta
La llamada Edad de Oro del policiaco no es modernidad que escapa al espíritu clásico.
casualmente posterior a la Primera Guerra Mundial. Una saga muy recomendable, tanto para
Tras la devastación, Europa necesitaba: quienes ya son lectores y aficionados al género
• Orden, como para quienes desean iniciarse en él. Benoit
• Reglas claras, Blanc y Knives Out no rompen con la tradición: la
• Certezas, renuevan, la actualizan y la hacen cobrar vida ante
• Mundos donde el mal tuviera explicación y lí- nuestros ojos. No apuestan por la violencia, sino
mite. por el énfasis en el enigma. Predominan la deduc-
ción y el juego lógico, y el culpable nunca resulta
La novela policiaca ofrece eso: evidente desde el inicio. Una alternativa brillante
• Crímenes cerrados, para estos días de realidad trumpeana e imperialis-
• Universos regidos por lógica, ta descarnada.
• Soluciones limpias, aunque moralmente duras.
¡No se la pierdan!
Agatha Christie, Dorothy L. Sayers o Margery
Allingham escriben rompecabezas racionales: si el
lector piensa bien, puede llegar a la verdad. Eso es
una pedagogía de la razón.
En el policiaco clásico, la verdad no de-
pende del poder, del estatus social ni de la vio-
lencia: depende de la prueba. Este énfasis re-
fleja una época en la que la ciencia comienza a
desplazar al dogma, la evidencia se convierte
en criterio de verdad y los argumentos valen
más que la autoridad.
Coordinación de la Investigación Científica 113

