Tecnología

Navegando el futuro: vehículos eléctricos acuáticos

Escrito por Nandinii Barbosa-Cendejas e Israel Roberto Serafín-Zúñiga

TECNOLOGÍA

 

Navegando el futuro: vehículos eléctricos acuáticos

Nandinii Barbosa-Cendejas e Israel Roberto Serafín-Zúñiga

 

Resumen

Don Rafa, pescador de toda la vida, recuerda el rugido de los motores y el olor a gasolina. Hoy navega en silencio sobre aguas limpias gracias a un motor eléctrico. Este artículo narra cómo las embarcaciones eléctricas están transformando el transporte acuático, protegiendo los ecosistemas y reduciendo la contaminación. Desde embarcaciones recreativas hasta soluciones de transporte colectivo, esta tecnología avanza con fuerza. La historia de don Rafa no solo ilustra este cambio, sino que también invita a imaginar futuros posibles en los que tú podrías formar parte de la transformación, como ingeniera o ingeniero comprometido con un mundo más sostenible.

Palabras clave: Innovación tecnológica, transporte sostenible, vehículos eléctricos.

 

RECIBIDO: 16/07/2025; ACEPTADO: 06/11/2025; PUBLICADO: 30/04/2026

Despierto con el aire fresco y húmedo de Pátzcuaro envolviendo la mañana. La neblina flota sobre el agua como un susurro antiguo, y sé que este no es un día cualquiera: estoy por comenzar una aventura en la que la ciencia y la naturaleza se entrelazan. Llego caminando al muelle, mientras admiro el paisaje y reflexiono sobre el significado de Michoacán: lugar de pescadores.

El sol se refleja en las aguas mientras los pescadores de la región se preparan para iniciar su jornada. En lugar del ruido de los motores y el olor a gasolina quemada, se percibe el suave murmullo del agua y, a lo lejos, el canto de las aves que habitan entre las plantas acuáticas, creciendo en armonía con su entorno. Mientras espero en la fila de visitantes para abordar el transporte hacia Janitzio, respiro profundamente el aroma del campo, limpio y fresco, recordando que un futuro en el que la naturaleza y la tecnología coexistan en equilibrio es posible.

La fila comienza a avanzar y los pasajeros suben a los nuevos botes eléctricos que se deslizan silenciosamente hacia la isla sin perturbar la serenidad del entorno. De algún modo, estas notas sutiles de tecnología se integran con gracia al paisaje. Con la emoción a flor de piel, llego a mi bote eléctrico; los pasajeros se acomodan y me encuentro junto a don Rafa, el conductor, quien nota mi asombro y me dice:

 

—Mire, joven, cuando yo era chamaco, todos los botes aquí en el lago eran de motor de gasolina, ruidosos y contaminantes. Con el tiempo, empezaron a llegar motores más eficientes, pero seguían echando humo. Hoy, ya no es lo mismo; los nuevos botes eléctricos que han traído no solo son silenciosos, sino que también respetan el agua y el aire que nos dan vida. ¡Quién iba a pensar que veríamos estos avances aquí en Pátzcuaro! —

 

Aquellas palabras detonan en mi mente una cascada de ideas. Cuando pensamos en la forma en que los seres humanos nos transportamos, inevitablemente surgen imágenes de vehículos terrestres y acuáticos. Durante décadas, hemos dependido de motores de combustión interna que funcionan con gasolina, especialmente en las ciudades. Esta dependencia ha generado múltiples problemas: contaminación atmosférica y acústica, emisiones de gases de efecto invernadero y residuos químicos de aditivos, entre otros daños al medioambiente.

Hoy, estos problemas se han agravado, y encontrar alternativas que permitan mantener la movilidad sin destruir el entorno es un desafío urgente. En este contexto, la investigación científica y el desarrollo tecnológico desempeñan un papel fundamental. Los vehículos eléctricos ofrecen una respuesta a esta crisis; sin embargo, muchas personas aún asocian el concepto únicamente con autos particulares costosos e inaccesibles. Es crucial cambiar esta percepción y abrir la mirada hacia una diversidad de opciones: bicicletas, motocicletas, trenes, patines, lanchas, yates y, sobre todo, transporte colectivo eléctrico.

La historia de los vehículos eléctricos acuáticos comenzó a tomar fuerza a inicios del siglo XXI, impulsada por la preocupación ante la creciente contaminación de los cuerpos de agua y sus efectos sobre la fauna y la flora. El desarrollo fue lento debido a las limitaciones tecnológicas. El principio de funcionamiento de estos vehículos se basa en tres elementos esenciales: el motor eléctrico, la batería y un diseño eficiente. Si bien el motor eléctrico es una tecnología consolidada, los mayores esfuerzos se han centrado en mejorar las baterías —especialmente las de iones de litio, como las que usamos en los teléfonos móviles— y optimizar el diseño hidrodinámico de las embarcaciones mediante materiales más ligeros y formas más eficientes.

Los beneficios ambientales de estos vehículos son notables. Al eliminar las emisiones de bióxido de carbono y óxidos de nitrógeno, contribuyen a mitigar el cambio climático y mejoran la calidad del aire en zonas lacustres y costeras. Además, al operar de forma casi silenciosa, reducen significativamente la contaminación acústica que afecta gravemente a la fauna marina. La ausencia de derrames de aceites y combustibles previene la contaminación del agua, lo que favorece la conservación de la biodiversidad acuática. Su eficiencia energética también implica un menor consumo de recursos, mientras que su integración con fuentes renovables, como la solar o la eólica, multiplica su valor ecológico.

Actualmente, países como Noruega han logrado implementar ferris eléctricos para el transporte público, y en el mercado ya se encuentran disponibles yates, taxis acuáticos y embarcaciones recreativas completamente eléctricas. Esta tecnología, que alguna vez pareció futurista, ya es una realidad y representa el camino hacia un transporte acuático más limpio, eficiente y responsable.

Con los ojos puestos en don Rafa, mientras evoca los días en que los motores ruidosos dominaban el lago, su mirada se llena de esperanza al ver cómo las nuevas embarcaciones eléctricas se deslizan con respeto sobre el agua. Este cambio no solo preserva la belleza natural del entorno, sino que marca un nuevo capítulo en la historia del transporte colectivo.

Al adoptar tecnologías limpias, reducimos emisiones, protegemos nuestros ecosistemas y mejoramos la calidad de vida. Los vehículos eléctricos acuáticos no son solo un logro tecnológico: son una promesa de futuro. Como don Rafa, todos podemos ser parte de esta transformación, apoyando y eligiendo soluciones que cuiden el planeta, para que las generaciones futuras también puedan disfrutar de las aguas cristalinas y los paisajes que hoy nos conmueven.

El bote se detiene. Llego a Janitzio, me despido de don Rafa con una sonrisa y el corazón lleno de entusiasmo. Camino hacia el centro de carga de paneles solares instalado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, donde comenzaré mis prácticas profesionales. Sé que en los próximos seis meses aprenderé, pero también contribuiré, desde la ingeniería, a imaginar y construir un mundo mejor.

Lograr que el escenario de esta historia se convierta en una realidad cotidiana está cada vez más cerca. Sin embargo, los vehículos eléctricos acuáticos aún enfrentan desafíos importantes, tanto tecnológicos como económicos, que dificultan su adopción masiva. La dependencia de tecnologías avanzadas y materiales costosos —como el litio en las baterías— encarece su producción. Además, la infraestructura de carga en puertos y marinas es aún limitada o inexistente, y su instalación requiere una inversión considerable.

Pero no todo está perdido: estos vehículos ya son una realidad en varias regiones del mundo. Mientras continuamos construyendo este camino, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de contribuir, ya sea desarrollando nuevas tecnologías o apoyando su adopción como parte de un transporte sostenible para la movilidad humana.

 

Israel Roberto Serafín-Zúñiga. Profesor de la Facultad de Ingeniería en Mecatrónica, Universidad Vasco de Quiroga. Morelia, Michoacán. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Nandinii Barbosa-Cendejas. Profesor e investigador de la Facultad de Ingeniería Eléctrica, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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