Dra. Martina Medina Nava

Escrito por Horacio Cano Camacho

La Dra. Martina Medina Nava es Profesora-Investigadora en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, adscrita a la Facultad de Biología. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores Nivel I.

Martina es bióloga por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Maestra en Ciencias y Doctora en Ciencias Biológicas por la misma UMSNH. Sus líneas de investigación son la ictiología y la biología acuática. Cuenta con diversas publicaciones internacionales en revistas indizadas. Entre sus reconocimientos se encuentran el Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021, en la categoría de Divulgación de la Ciencia por el estado de Michoacán.

Hola Dra. Gracias por aceptar esta charla con Saber más.

Usted trabaja en el área de Ictiología, que no deja de sonar a algo muy complejo y nuevo. ¿Podría explicarnos brevemente de qué se trata?

La ictiología es el estudio de los peces, Ictios o ichthys que significa pez en latín, logos tratado. Por lo tanto, los ictiólogos somos aquellos especialistas que utilizamos a los peces como modelo de estudio. De ahí se deriva diversas líneas de investigación, desde saber cuáles y cuántas son las especies. Su estructura genética, sus tejidos, donde se distribuyen, entender el por qué han disminuido sus poblaciones, una gama muy amplia de investigación y trabajo en torno a ellos.

Indudablemente, el estudio de la biología acuática tiene implicaciones muy complejas sobre el ambiente, incluso en la salud y la alimentación humana y desde luego, la conservación ¿cómo llegó a esta área?

Exacto, yo trabajo en el grupo de investigación de Biología Acuática. Debido a que el estudio de los peces debe ser multidisciplinario, requerimos del aporte de varias disciplinas para entender por ejemplo como afectan la calidad y cantidad de agua en un sistema acuático. De ahí que trabajamos con calidad del agua, con los limnológos, con los geohidrólogos, ecólogos, parasitólogos entre otros. Ya que como bien se menciona los problemas o las respuestas que buscamos a una problemática ligada a los peces tiene que ver con todo el sistema acuático y eso es complejo.

De igual forma los peces han sido una fuente de alimento para la humanidad, por lo tanto, los estudios sobre pesquerías, acuicultura han aportado conocimiento a fin de lograr una pesca sustentable. Pero todo esto está ligado a los esfuerzos de conservación, los peces son el grupo de vertebrados acuáticos que tiene una mayor tasa de extinción. México no es la excepción ya que nuestros cuerpos de agua al menos el 90% están contaminados, también se ha modificado fuertemente el hábitat de las especies de peces, en mayor medida en los sistemas de agua dulce. Por lo que ahora estamos realizando esfuerzos multidisciplinarios, y donde se involucra a las personas a los usuarios de los recursos.

¿Cómo llegué a esta área? Porque me gustó desde que entré a la carrera: saber más de este grupo, saber dónde se distribuyen, cómo los estamos afectando. Tiene que ver mi respuesta por el gusto de la familia por el consumo de los peces, mi papá era “ictiófago”, es decir comía pescado todos los días y mi madre me enseñó a limpiarlos, sacar sus intestinos, las gónadas y todos sus órganos internos. Entonces fueron surgiendo las preguntas y mi trabajo de investigación me ha permitido ir contestando algunas de ellas.

 

Nuestra relación con los cuerpos de agua no ha resultado del todo amable, podemos ver procesos de degradación muy serios, ¿qué ha pasado para estar en esta situación?

Tenemos la idea de que el agua es un recurso inagotable y eso no es así ¡Esa percepción ha llevado a un uso indiscriminado del agua, a utilizar los ríos y lagos como desagüe de todo tipo de desecho, doméstico, industrial, agrícola, pecuario! Todo lo que usamos en el día a día, desde que nos bañamos, hacemos limpieza de la casa, etc., va a dar a un cuerpo de agua. Nos olvidamos que ahí vive una gran biodiversidad de organismos, como los peces, que son muy evidentes. Pero otras comunidades acuáticas como algas, macroinvertebrados (entre otros organismos) constituyen su alimento y por lo tanto afectamos las cadenas tróficas.

Se ha degradado la calidad de agua, hemos utilizado para fines de abastecimiento los manantiales, los ríos, los lagos, ahí donde antes vivían especies endémicas (únicas en el mundo) de peces, las represamos, les ponemos concreto, arrasamos con la vegetación nativa, los convertimos en balnearios donde ahora las paredes ya no son de piedra natural, les ponemos “piso” y azulejos para el deleite de los turistas. Yo utilizo a los peces como “bioindicadores” de la calidad ambiental de los sistemas acuáticos y al aplicar los datos de la comunidad de peces (indicadores), en la gran mayoría de los cuerpos de agua del centro de México nos “indican” una gran degradación y pérdida de procesos y funciones de estos ecosistemas, por lo tanto, estamos perdiendo servicios ecosistémicos, el sustento que nos da la biodiversidad íctica y el resto de las comunidades acuáticas.

 

¿Considera que la población no se ha involucrada en el manejo y cuidado adecuado de los ríos, lagos, humedales y otros cuerpos de agua? Y si es así, cuáles podrían ser las razones.

Eso es un aspecto clave, que se involucre a la sociedad. No, no se ha involucrado a las personas. Son contados los ejemplos donde se están involucrando. ¿Razones? principalmente la gente de las ciudades grandes y medianas no hemos valorado de donde viene el agua que llega a nuestras casas, de donde llega el pescado blanco, las tilapias, los charales. En México es importante considerar los usos consuntivos, es decir a que se le da prioridad a la hora de repartir el agua. Lo primero es el consumo humano, la agricultura, la ganadería etc. y en la legislación por último se contempla para mantenimiento de la biodiversidad. Ante esta circunstancia de visión respecto del uso del agua es una gran lucha que tenemos para asegurar el agua mínima que se requiere para sostener una población viable de peces. Nos falta conocer y saber de dónde llegan nuestros recursos a la casa ¡no lo valoramos! No hemos logrado que la población entienda que se requiere un cambio en la idea de los recursos que provee la biodiversidad acuática y que de no involucrarse en acciones de conservación, no se podrá asegurar la sostenibilidad de las ciudades.

 

Usted se ha involucrado desde hace mucho tiempo en labores de comunicación pública de la ciencia y divulgación entre la población, ¿podría ser este un camino para consolidar la participación social en el cuidado de la biología y el estado de los cuerpos de agua?

Indudablemente, ya que las herramientas y procesos que implica la divulgación y comunicación de la ciencia, permite que llegue a todo el público la información científica. Se ha reconocido por diferentes organismos internacionales y nacionales que los proyectos de conservación deben de contemplar actividades de divulgación y biomonitoreo ciudadano. Esto lo hemos llevado a cabo como parte de las acciones para reintroducir una especie de pez a un río, en Teuchitlán Jalisco.

Sin embargo (y en la pandemia se ha hecho muy evidente), nos inundan las falsas noticias y pseudociencia que deben ser desenmascaradas con datos científicos. Hacen falta divulgadores, aunque ya se pueden encontrar en redes sociales muchos ejemplos de gente haciendo divulgación en diferentes formatos.

 

Y hablando de Divulgación, ¿cómo se involucró en esta actividad? ¿cómo la armoniza con su labor de docente e investigadora?

Una actividad me llevó a reconocer la otra. En el trabajo que he desarrollado en los sistemas acuáticos, siempre estamos cercanos a la gente, con los pescadores, con los niños que se acercan a preguntar qué hacemos, el porqué lo hacemos. Entonces la respuesta no era sencilla, no puedo utilizar el mismo lenguaje que con mis pares. Me di cuenta de otras formas de expresar y hacer llegar esa información, que la gente siguiera preguntando. Me fui involucrado con el grupo de mis tesistas en actividades de divulgación. Me he capacitado y buscado herramientas que ayuden a hacer llegar ese conocimiento a mayor número de personas.

 

Recientemente recibió el Premio Estatal de Divulgación, ¿cómo se siente al respecto? ¿considera importante que se reconozca esta labor, a la par de la investigación misma?

Me siento muy contenta, valorada, visibilizada en la función que tiene la Comunicación de la Ciencia. Que se reconozca esta labor porque es fomentar, expandir, robustecer este trabajo tan necesario en estos tiempos de crisis ambiental y pandemias.

 

Si le pidiéramos un “mensaje” a sus colegas y en particular a los estudiantes como futuros investigadores respecto a la divulgación, ¿qué les diría?

Que todos deberíamos de buscar que sea parte de nuestras actividades. Que para que nuestro quehacer científico de verdad responda al ¿para qué? La divulgación debe llegar a la sociedad, en todos los niveles. Que la ciencia sea parte de la cultura de cualquier ciudadano.

 

Finalmente, ¿deberíamos comenzar a estudiar la biología acuática, así como se habla de otros aspectos de la ecología, digamos en la educación básica?

Es necesario, somos un planeta de agua, con miles de especies acuáticas, incluidos nosotros que dependemos de ella. Si no conocemos lo que tenemos no lo valoramos y educar a los niños en la ciencia, que la cultura científica sea parte de su día a día es primordial.

 

Algo que quiera agregar, usted es egresada de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo como bióloga, ¿algún mensaje para los y las jóvenes?

Si, que no olviden que nuestra institución sigue siendo de punta, su calidad académica es de vanguardia. En cuanto al estudio de la Biología nos da una visión que nos permite estar comprometidos con mejorar nuestro entorno, una búsqueda hacia un bienestar y calidad de vida, al saber manejar y conservar nuestra biodiversidad.

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