GANADERÍA, MEDIO AMBIENTE Y CAMBIO CLIMÁTICO

Escrito por Yveet Sierra Aguilar y José Herrera Camacho

En el mundo, la ganadería contribuye a la economía al proveer empleos, sostener los medios de vida y la seguridad alimentaria de casi 1,300 millones de personas. Entre las actividades ganaderas encontramos la cría de rumiantes como las vacas, borregos o chivos; animales herbívoros que pueden digerir alimentos fibrosos, como los pastos, y que las personas no podemos comer ya que nuestro sistema digestivo no cuenta con lo necesario para aprovecharlos.

Los rumiantes pueden aprovechar este tipo de alimento debido a que cuentan con un estómago formado por cuatro compartimentos donde se albergan microorganismos como bacterias, hongos y protozoarios que trabajan en asociación, coexistiendo con el animal para poder utilizar el alimento consumido (Figura 1).

Sin embargo, algunos de estos microorganismos, además de proporcionar al animal sustancias nutritivas, liberan otro tipo de metabolitos que no son aprovechados y son liberados al medio ambiente como el bióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), que también forman parte de los gases de efecto invernadero (GEI).

Emisión de gases de efecto invernadero

Los GEI son mecanismos naturales que han permitido mantener una temperatura cálida en el planeta (15ºC en promedio), ya que tienen la capacidad de absorber y reemitir radiación infrarroja.

El problema radica en el exceso de la emisión de los GEI; esto se ha evidenciado desde la Revolución Industrial con un aumento en la concentración de este conjunto de gases en la atmósfera, lo cual se asocia a efectos negativos en el medio ambiente. Como el aumento en la temperatura del planeta, provocando el descongelamiento de glaciares, aumento en el nivel del mar y en la incidencia de fenómenos naturales extremos como sequías e inundaciones (Figura 2).

Diferentes grupos de investigación están encaminando esfuerzos para poder frenar y/o disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, ya que hay una creciente preocupación por el cambio climático, y dado que la actividad ganadera no ha quedado exenta de contribuir en la acumulación de estos gases, nos centraremos en el CH4 y los esfuerzos realizados para reducir la emisión de este gas.

La ganadería y la emisión de metano

La ganadería aporta entre el 20 a 28% del CH4 producido anualmente a nivel mundial y tiene un potencial de calentamiento global 23 veces mayor que el CO2, es decir, que puede permanecer en la atmósfera por 9 o 15 años, de aquí también la importancia de su estudio.

Los “eructos de metano” por el ganado - y resaltamos la palabra eructos ya que es de ahí donde se concentra más del 80% de CH4 liberado al medio ambiente y NO por medio de las flatulencias como se cree - comienzan aproximadamente 4 semanas después del nacimiento y continúan aumentando cuando el animal empieza a ingerir sólidos. El ganado puede producir de 250 a 500 L de CH4 por día.

Las cantidades de la generación del gas metano están moduladas por factores como el tipo y cantidad de microorganismos en los estómagos del rumiante, composición y digestibilidad de la dieta (cantidad y tipo de carbohidratos) o el tipo de forraje suministrado, factores genéticos, adición de lípidos u otras sustancias a la dieta.

 

Estrategias para disminuir la emisión de gas metano en el ganado

Para reducir las emisiones de gas metano en ganadería, los métodos con mejores resultados son la combinación de la genética, como la selección de vacas altamente productoras de leche o de animales con buena conversión alimenticia, con algunas estrategias de alimentación.

Las características de un alimento eficiente, por ejemplo, se apega a la edad de la planta en la que es consumida por el animal; debido a que el valor nutricional de los pastos cambia. Esto se ha visto reflejado en una menor producción de carne y/o leche y por consiguiente menor digestibilidad y mayor producción de metano en animales de zonas tropicales que los que consumen pastos en zonas templadas, ya que el crecimiento de las plantas es mayor en la primera zona debido a la influencia de la temperatura, intensidad de luz e incluso el tipo de suelo.

Otra parte es la complementación de las dietas con concentrados o leguminosas; estas últimas, por ejemplo, contienen unos metabolitos llamados taninos y saponinas que alteran la producción de metano por una defaunación selectiva de microorganismos metanógenos. Un estudio representativo de este grupo, son las investigaciones realizadas con el “guaje” (Leucaena esculenta), que presenta un perfil de bajo potencial metanógenico en estudios in vitro, que puede ser una alternativa viable.

Aplicando las distintas estrategias, se ha podido disminuir la emisión de metano desde un 15 hasta un 40%, teniendo un impacto a nivel nutricional, puesto que este gas también representa una pérdida energética para el animal, que bien pudiera utilizar para otros aspectos como evitar su desgaste físico y/o aumentar la producción de leche, lana o carne. Así que al reducir el metano también se está produciendo una mejora en el comportamiento productivo del rebaño. 

¡Los combustibles contaminan más que la ganadería!

Finalmente, cabe resaltar que, aunque satanicemos al ganado rumiante por la contaminación y repercusiones que produce, hay más factores que se relacionan con el aumento en la concentración de GEI en la atmósfera. A nivel mundial el uso de carburantes (combustibles) y sus derivados representan el 82% de la producción total de estos agentes, mientras la agricultura y ganadería son responsables de un 18%, por lo cual, no solamente se debe trabajar en un solo sector, el panorama se debe ampliar y cualquier acción que realicemos para contrarrestar el daño al medio ambiente, como reciclar, ahorrar agua o plantar árboles, propiciará una modificación al impacto climático a favor del planeta Tierra y nosotros mismos. 

Para Saber más:

SEMARNAT. 2008. Mexico’s Profile for Livestock Waste Management.

http://www.globalmethane.org/documents/ag_cap_mexico.pdf

FAO, SAGARPA. 2012. México: El sector agropecuario ante el desafío del cambio climático.

http://www.sagarpa.gob.mx/programas2/evaluacionesExternas/Lists/Otros%20Estudios/Attachments/37/Cambio%20Climatico.pdf

Martínez et al. 2004. Cambio climático: una visión desde México. México, D.F.

http://www2.inecc.gob.mx/publicaciones/consultaPublicacion.html?id_pub=437&id_tema=1&dir=Consultas

Yveet Sierra Aguilar es alumna del Programa Institucional de Maestría en Ciencias Biológicas en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Forestales, Universidad Michoacana De San Nicolás de Hidalgo.

José Herrera Camacho es Profesor-Investigador. Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Forestales, Universidad Michoacana De San Nicolás de Hidalgo.

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