El Efecto Mozart ¿Música para hacerte más inteligente?

Escrito por Cederik León de León Acuña

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¿Habrá una receta, casi milagrosa, que te haga más inteligente?

Una receta que, al seguirla al pie de la letra, su resultado sería la de aligerar la ignorancia y desvelar secretos del pensamiento, mejorar las habilidades cognitivas, tener la claridad de pensamiento y alivianar la pesada carga que, para algunos, significa estudiar, aprender y razonar. Una receta que te ayude a percibir el entorno de manera eficiente para la toma de una que otra decisión crítica en la vida, pasar un examen no solo de panzazo sino con excelentes notas, realizar trabajos intelectuales con fluidez y de manera notable. ¿Qué tal que te dijeran que, con escuchar solo diez minutos de música, tú te harías más inteligente?, ¿Qué hay de cierto en lo que han llamado desde hace un par de décadas como el “Efecto Mozart” ?, es de esto que te hablaré en este artículo.

Buscar mejorar nuestra habilidades intelectuales y hacernos más inteligentes ha sido, para muchos, tema del día a día. Algunas personas eligen estudiar de manera concienzuda sus temas de interés y desarrollar sus capacidades, empleando técnicas de estudio variada, mismas que resultan cómodas y con resultados probados. Otras personas dedican horas y horas al ejercicio de la memoria, desvelos y días interminables en escritorios, salas de estudio o consumiendo libros, notas de clase y realizando ejercicios para el desarrollo de habilidades y aprendizaje. Algunas personas buscan atajos para lograr adquirir conocimiento y lograr desarrollar el intelecto para lograr ser más inteligentes.

 

La inteligencia inmediata

El adjetivo inteligente depende del contexto y/o de la propia percepción de cada individuo, sin embargo, nos quedaremos con lo que obtenemos de la Real Academia Española (RAE) al buscar «inteligencia»  e «inteligente»: una persona que tiene la capacidad de resolver, de entender o comprender.  Normalmente, las personas que consideramos inteligentes son aquellas que resuelven problemas y tienen la capacidad de aprender o comprender algo de manera notable. Casi siempre terminamos comparando la inteligencia de alguien con respecto a nuestras propias habilidades y capacidades. Esta percepción resulta subjetiva y no necesariamente correcta.

Música e inteligencia

La música no se ha escapado a tales fenómenos propios del consumismo y hasta de las teorías de la conspiración que involucran proyectos con música y superdotados. Con seguridad ha escuchado afirmaciones como «Escuchar tal pieza musical, durante diez minutos al día, te hará más inteligente». Algunas personas han dedicado sesiones musicales enteras para los nonatos, afirmando que la inteligencia del futuro Ser humano se encontrará por encima del promedio de aquellas personas que no fueron sometidas a sesiones musicales intensas similares. Otras personas afirman que antes de un examen se ponen a escuchar música clásica y sacan notas sobresalientes (donde, comúnmente, lo que llaman música clásica no es música clásica).

 

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Desear querer ser

La creencia difundida de que escuchar Mozart te hará más inteligente, que poner música de Mozart al bebé (aún en el vientre materno) le desarrollará el intelecto en su vida, o que escuchar obras compuestas por Mozart, antes de un examen garantizarán una calificación aprobatoria, son temas que se han arraigado en la cultura popular. En algunos casos, esto obedece a cuestiones de mercado en los cuales la venta de una selección musical solo se podría lograr si se le confieren propiedades especiales y explicaciones pseudocientíficas. Encontramos títulos tales como: «Música para ser más inteligente», «Música para vencedores»,  «Música para que tu niño sea un triunfador», «Música para tu cerebro».

Los productos, actividades y servicios que prometen resultados milagrosos, apelan a la buena voluntad, la fe, la necesidad de creer en poderes más allá del entendimiento y, sobre todo, utilizan la ignorancia de las personas.

Hay música, no solo de Mozart, que algunas personas afirman te hará más inteligente con solo escucharla diez minutos al día. Para esto, y convenientemente, la selección está constituida con obras musicales que tienen esa duración o, en su defecto, mutilan las obras cuya duración excede esos diez minutos.

 

El Efecto Mozart

La música no se escapa a ser utilizada en productos que se aprovechan de la ignorancia y, en ocasiones, de la voracidad por encontrar un camino fácil para lograr hacernos más inteligentes.

En 1991, Alfred A. Tomatis publicó el libro Pourquoi Mozart, es un ensayo donde se aborda el tema, de manera puntual, sobre la música de Mozart y como esta ayudaba en los procesos terapéuticos que fueron aplicados a sus pacientes; podía curar a aquellos que presentaban casos de depresión.

Posteriormente, en 1993, la Revista Nature publicó correspondencia científica titulada «Music and spatial task performance» (Música y el desempeño en tareas espaciales), ahí se describen los resultados obtenidos en un estudio realizado a tres grupos de personas para indagar la correlación que parece existir entre algunas funciones cerebrales, como las relacionadas con las operaciones abstractas, el razonamiento matemático y espacial. En sus estudios, a un grupo de personas les pusieron a escuchar durante diez minutos música de Mozart, el concierto para dos pianos en Re mayor, K488; al segundo grupo le pusieron a escuchar música para «relajarse»; y al tercer grupo solamente silencio. Fueron treinta y seis estudiantes los que participaron en la prueba.

El grupo que escuchó Mozart presentó mejores resultados en comparación con los que solo escucharon música para «relajarse», y el grupo que se mantuvo en silencio, entre estos dos últimos grupos realmente no hubo diferencia. Por otro lado, cabe resaltar lo siguiente: Aunque hubo diferencias evidentes, estas no resultaron ser impresionantes, por otro lado, el efecto no duró más de diez o quince minutos; los autores dicen que será necesario incorporar más elementos al estudio tal como el tiempo que pasó entre que dejaron de escuchar la música o el silencio y el momento en el que comienzan las pruebas. También mencionan que deberán utilizar más música y de diferentes autores.  Encontraron que la música con patrones repetitivos y carente de complejidad (también habrá que ver qué significa esto de carente de complejidad) lejos de ayudar, interfiere.

Si nos damos cuenta, en ningún momento se menciona el «Efecto Mozart»,, de hecho los autores nunca mencionaron un efecto «Efecto Mozart», y la pieza elegida, el concierto para dos pianos en Re mayor fue elegida de manera arbitraria. Así como eligieron esa obra musical, hay otras tantas, ya sea del mismo Mozart o de otros compositores de probada trayectoria y producción en diversas épocas.

 

Fenómeno mediático

En revistas del mundo del entretenimiento se han publicado notas con titulares del tipo: «Efecto Mozart», «investigadores han determinado que escuchar a Mozart realmente te hace más listo». De ahí, como punto de partida, nacieron iniciativas basadas en la investigación sobre el «Efecto Mozart»,, cabe resaltar que la investigación original no se llamó «Efecto Mozart»,. Por un lado, en la industria musical se valieron de este fenómeno utilizándolo como una herramienta de mercadotecnia, mientras que en algunas escuelas privadas fue utilizado como una herramienta política. En 1998 el gobernador de Georgia regaló un casete o un disco compacto (CD) de música clásica a cada madre primeriza que diera a luz en el estado. Lo mismo sucedió en Dakota del Sur, Texas, y Tennessee, la Academia Nacional Americana de las Artes y Ciencias hizo un regalo semejante a todas las madres. En Florida existe una ley obliga a que todos los niños con edades inferiores a cinco años escuchen en sus colegios treinta minutos diarios de música clásica.

¡En 2001 apareció una revisión del llamado «Efecto Mozart»! en la revista “Journal of the Royal Society of Medicine”, escrito por J. S. Jenkins, donde actualiza el estado en el que se encuentra este tipo de información en el mundo científico.  En la revisión se afirma que, hay un efecto en algunos individuos, no en todos. Que no solo la música de Mozart produce una mejora, sino que la música de otros autores también, en la revisión menciona una lista de compositores del repertorio clásico, no aparecen músicos con producción popular, ni de new age, ni producciones realizadas para «meditar» o «relajarse». De toda la literatura científica relacionada con el «Efecto Mozart» existente hasta entonces (2001), no se ha encontrado evidencia científica de que dicho efecto sea cierto.

 

Para Saber Más:

Tomatis,A. (1991). Pourquoi Mozart?: essai. Editor   Fixot. ISBN 2876451077. 9782876451070

 

Rauscher F., Shaw G. y Ky C. (1993) Music and spatial task performance. Nature 365, 611. https://doi.org/10.1038/365611a0

 

Sorensen L. (2008) «Mozart on the Brain.» Cognition & Language: Birth to Eight: 290:522

Estatutos de Florida. Capítulo 411, Sección 0106 - 2012 https://www.flsenate.gov/laws/statutes/2012/411.0106

 

Jenkins J.S. (2001). The Mozart Effect. Journal of the Royal Society of Medicine, 94(4), 170–172. https://doi.org/10.1177/014107680109400404

 

Cederik León de León Acuña, Doctor en Ciencias, en el área de Física Aplicada, por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Maestro en Ciencias en Ingeniería Física, y Licenciado en Ciencias Físico Matemáticas, ambos por la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Sus áreas de trabajo son la Física de partículas y astropartículas, especialmente el estudio de “Destellos de rayos gamma” (GRBs), así como de “Chubascos atmosféricos inducidos por rayos cósmicos” y física computacional. Instituto de Física y Matemáticas (IFM), Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán, México.

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