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U.M.S.N.H. Año 15/ Marzo - Abril / No. 86



                                                                                       Y  hay  un elemento  más: fue
                                                                                 escrito  antes de la pandemia  de
                                                                                 COVID-19,  pero anticipa con  in-
                                                                                 quietante  claridad  los problemas
                                                                                 de enfrentar una crisis global en un
                                                                                 mundo  fragmentado  por intereses
                                                                                 políticos, económicos e ideológicos.
                                                                                 La novela se convierte así en una fá-
                                                                                 bula  contemporánea sobre el cam-
                                                                                 bio climático y sobre nuestra inca-
                                                                                 pacidad —o falta de voluntad— para
                                                                                 enfrentarlo colectivamente.
                                                                                       Aquí es donde  la historia en-
                                                                                 cuentra una resonancia inesperada.
                                                                                       Por los días del  estreno de  la
                                                                                 película murió el filósofo alemán Jü-
                                                                                 rgen Habermas, uno de los grandes
                                                                                 pensadores de la comunicación. Ha-
                                                                                 bermas  defendió una  idea  simple,
                                                                                 pero poderosa: cuando hablamos,
                                                                                 no solo intercambiamos  informa-
                                                                                 ción; intentamos entendernos.
                                                                                       Distinguió entre dos  formas
                                                                                 de lenguaje:  la acción  instrumental
                                                                                 —hablar  para  convencer,  manipu-
                                                                                 lar,  imponer— y la  acción  comuni-
                                                                                 cativa —hablar para comprender y
                                                                                 construir  acuerdos—. Una sociedad
                                                                                 democrática,  sostenía, solo es po-
                                                                                 sible si predomina esta última.
            roes que despiertan impecables tras la hibernación.                        Proyecto Hail Mary, en el fon-
            El autor se toma en serio los problemas de energía,    do, es eso: una historia sobre la necesidad de en-
            la distancia, el tiempo y la fisiología. Incluso, en la   tendernos. Sobre la cooperación más allá de intere-
            especulación —como en el caso de los astrofagos—,      ses, ideologías o identidades. Sobre la urgencia de
            se apoya en la biología evolutiva para imaginar for-   abandonar la lógica del enfrentamiento cuando lo
            mas de vida plausibles, lejos de los habituales extra-  que está en juego es la supervivencia.
            terrestres antropomorfos que hablan inglés.                  Salvar un planeta —o un ecosistema, o una
                  Y, sin embargo, no estamos ante un tratado       comunidad— no es tarea de héroes individuales ni
            científico. Esa es, precisamente, la belleza del libro:   de gobiernos  aislados. Requiere  algo mucho  más
            su complejidad está envuelta en una narración ac-      difícil: diálogo real, colaboración, confianza.
            cesible, ágil, profundamente entretenida. Aprende-           Ryland Grace, empujado por las circunstan-
            mos sin sentir que estamos aprendiendo.                cias, termina encarnando esa idea… Y tal vez ahí
                  La estructura alterna dos tiempos narrativos:    reside el verdadero mensaje.
            el presente de la nave y el pasado en la Tierra. Este        Estamos  ante una historia apasionante, sí,
            vaivén permite salir de la claustrofobia espacial y    pero también ante una invitación a mirar la ciencia
            comprender, poco a poco, el contexto de la misión,     con asombro y, al mismo tiempo, a repensar nues-
            la vida de Grace y el origen de la crisis. Todo ello   tra manera de convivir en un mundo que, cada vez
            salpicado de referencias culturales que añaden una     más, parece necesitar su propia jugada desespera-
            capa de complicidad con el lector.                     da.
                  El ritmo es vertiginoso. Capítulos breves, re-
            velaciones constantes, tensión sostenida. Es difícil   No se la pierdan!
            soltar el libro.




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