Paleontología

Escrito por Roberto Díaz Sibaja

Seguro que alguna vez has escuchado esta palabra o te suena de algo. ¡Pues claro! Los protagonistas de la peli Parque Jurásico eran ¡paleontólogos! Menuda palabra rara. Como muchas en nuestro lenguaje, ésta tiene raíces etimológicas griegas. Procede de tres vocablos: palaios, ontos y logía, que significan respectivamente “antiguo” “seres” y “estudio de”.

Por lo que palentología significa literalmente “estudio de los seres antiguos”.

Pero… ¿Qué tan antiguos?, ¿Cuenta mi abuelita? Ella es bastante antigua ¡casi un siglo de vida! O quizá más antiguos ¿Qué tal Moctezuma? Después de todo, vivió hace más de cinco siglos. ¿Y qué hay del filósofo Platón? Él vivió poco más de 400 años antes del inicio de la era común.

Pero espera… Existe otra ciencia cuya etimología también es “estudio de los seres antiguos”, sólo que emplea el vocablo archaios en lugar de palaios, la Arqueología. Paleontología y arqueología son a menudo confundidas, pero son hijas de diferentes madres. La primera es parte de las ciencias naturales, mientras que la segunda, es parte de las ciencias sociales. Y no sólo el trasfondo metodológico es distinto, su objeto de estudio también lo es. La arqueología sólo estudia seres humanos, mientras que la paleontología lidia con organismos tan dispares como bacterias y ballenas, siempre y cuando sean fósiles.

¡Ajá! He ahí la clave para decidir qué tan antiguo es antiguo.

Para que algo sea estudiado por la paleontología, debe ser un fósil. Es decir, que haya atravesado por alguno de los múltiples procesos que transforman un ser vivo, alguna de sus partes o evidencias de su actividad en roca. La variedad del registro fósil es asombrosa, va de los conocidísimos huesos y dientes, a cosas poco conocidas como animales copulando, embriones en plena división, arañas a punto de capturar presas e incluso regurgitalitos (vómito fósil) y urolitos (fósiles de descargas de orina).

Entonces, la paleontología estudia todo tipo de fósil. Pero ¿qué tanto puede decirnos un trozo de roca? En realidad, mucho. En el registro fósil encontramos evidencias de los cambios que han sufrido las formas de vida de la tierra, predicciones de los modelos que propone la teoría evolutiva. Y no sólo eso, también aporta las fechas en las que aparecieron ciertos grupos, lo que nos permite hacer cálculos moleculares para estimar el tiempo de origen, migración y dinámicas poblacionales de distintos grupos de organismos. La paleontología actual emplea métodos tan avanzados que hoy, podemos extraer el ADN de especies que desaparecieron hace miles de años y responder preguntas que nos hemos planteado hace tiempo y que no habríamos podido resolver observando sólo la morfología. Gracias al estudio del ADN antiguo sabemos que casi todos los humanos del planeta llevamos un poco de los genes de los neandertales y de otras especies humanas, de los que, obtuvimos genialidades como mejores sistemas inmunes, y otras cosas no tan buenas, como propensión a la diabetes.

La paleontología es hoy, un apoyo invaluable a la conservación. Nos dice cómo eran los ecosistemas que precedieron a los actuales y cómo eran sus interacciones. Nos advierte de qué grupos de especies son más sensibles al cambio climático y a veces, nos vaticina catástrofes globales que podrían llevar la vida del planeta al límite. Sin los fósiles y sin la paleontología hubiéramos tardado más de la cuenta en notar que las formas de vida no reaparecen una vez que se extinguen. Hoy eso lo damos por hecho, pero antes del desarrollo de esta ciencia, no teníamos idea. Los pensadores creían que era imposible acabar por completo con una forma de vida. Ahora, ponemos de ejemplo a los dinosaurios.

Desde su origen como pasatiempo, hasta su desarrollo como ciencia y su avance a pasos agigantados mediante el uso de nuevas tecnologías, la paleontología nos ha mostrado cuáles eran las formas de vida que poblaron el planeta hace mucho tiempo, cómo interactuaban con el medio y cómo han llegado a florecer y desaparecer. La paleontología forma parte integral de nuestro entendimiento de la biología y sirve para sentar la base de los modelos evolutivos.

Hoy por hoy, esta ciencia está viva, es audaz y nos lleva hacia donde ninguna otra ciencia nos ha llevado antes, al glorioso y misterioso pasado de la vida en la tierra.

 

Roberto Díaz Sibaja es Biólogo y Maestro en Ciencias, actualmente estudiante del Programa Institucional de Doctorado en Ciencias Biológicas de la UMSNH, adscrito a la Facultad de Biología.

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