ECOLOGÍA

Escrito por Carlos Tena Morelos

Ecología es una de esas palabras que escuchamos cotidianamente y que todos creemos comprender. Se utiliza en una gran variedad de contextos, generalmente asociados al grave deterioro ambiental que los humanos hemos provocado con nuestras actividades; a la preocupación sobre las consecuencias en nuestro propio bienestar y a la urgente necesidad de hacer algo para remediarlo. Quién no ha escuchado frases como “estamos acabando con la ecología”, “cuidemos la ecología”, se venden lotes en “fraccionamiento ecológico”, etc. Recientemente he estado escuchando en la radio promocionales para ganar un “regalo ecológico” que resulta ser una bicicleta o bien otro sobre una competencia ciclista en la que se van a entregar “bolsas ecológicas”. El otro día un amigo me estuvo presumiendo que había pintado su casa con “pintura ecológica” y solo le faltó decir que se había subido a un “taxi ecológico”, pintado de verde por supuesto. Pero, ¿en verdad esto es la ecología? Permítanme decirles, la ecología no es un producto, ni una actitud, ni un movimiento social en pro de un ambiente sano; es una ciencia, con sus antecedentes históricos, sus conceptos, teorías y metodologías bien definidas.

Los conocimientos de índole ecológico no sistematizados y organizados como disciplina científica han existido desde el momento mismo en que los primeros seres humanos se vieron forzados a entender y manejar su medio natural para sobrevivir. En última instancia, el hombre de las cavernas, para resistir el duro clima al que estaba sometido y cazar algunos animales, tenía que dar muestras de un sentido ecológico más desarrollado que la mayoría de los ecólogos actuales, especialmente con respecto a las plantas y animales útiles y perjudiciales.

La necesidad de generar una disciplina científica que permitiera describir objetiva y cuantitativamente la naturaleza surgió a partir de muchas y muy diferentes fuentes; sin embargo, fue el zoólogo alemán Ernest Haeckel quien en 1869 comprendió la necesidad de reunir el conjunto de conocimientos acerca de las relaciones de los animales y su ambiente en un cuerpo de conocimientos independiente. Inventó la palabra Ecología (del griego Oikos= casa y logos= estudio) y la definió como “estudio del total de relaciones de los animales con su medio orgánico e inorgánico”; posteriormente, el término también fue aplicado a plantas y microrganismos. A partir de entonces se han propuesto muchas definiciones cuyo enfoque tiene relación con la orientación de los científicos que las han sugerido; no obstante, el ambiente ha retenido la posición central que el mismo Haeckel le dio en su definición ya que enfatizan el aspecto de las múltiples interacciones de los organismos con su medio natural.

Para entender de manera más clara qué estudia esta ciencia, pensemos por un momento en cualquier planta, animal o microorganismo que les parezca interesante y ahora imaginen como es el lugar donde vive y en todo lo que requiere para completar su ciclo vital. Todos los seres vivos nos vemos afectados en el transcurso de nuestras vidas por diferentes elementos del ambiente como la temperatura, la humedad, luz, la disponibilidad de alimento, parásitos, competidores, depredadores, etc. que afectan nuestra capacidad para crecer, sobrevivir y reproducirnos. Estas interacciones esenciales determinan la distribución de las especies, los cambios en la abundancia de las poblaciones, la naturaleza y organización de las comunidades biológicas y el flujo de materia y energía en los ecosistemas, que son algunos de los principales temas abordados por los ecólogos actuales.

Fueron muchas las áreas de la ciencia de las que surgieron conocimientos que después serían importantes en el desarrollo de la ecología. Entre las más significativa encontramos a la agronomía que estudia los factores del medio que determinan la productividad de los cultivos, la demografía humana y de las especies de importancia económica, que permitió empezar a entender los factores que regulan el crecimiento y estabilidad de las poblaciones; la infectología y la parasitología, principalmente el estudio de los insectos vectores, fue el punto de partida de los estudios del hábitat de especies silvestres.

Hasta los años 1960's la ecología no era considerada como una ciencia socialmente importante. En 1962, Rachel Carson escribió el libro “La Primavera Silenciosa” que se convirtió en un éxito de ventas (un best-seller), y en el cual llama a la conciencia mundial sobre los grandes problemas ambientales que genera nuestra forma de desarrollo y la manera en que medimos el progreso económico; particularmente alertó sobre el abuso en el uso de insecticidas como el DDT y sus graves consecuencias en la salud humana, la vida silvestre y la contaminación del suelo y el agua. Es en este contexto en el que surge el “ambientalismo” o “ecologismo” y las primeras organizaciones sociales y políticas ambientalistas en Norteamérica y Europa. En 1972 se desarrolló en Estocolmo, Suecia la Conferencia de la ONU sobre el medio humano; conocida como “una sola Tierra”, en esta reunión los países en desarrollo exigieron consejos realistas sobre otras alternativas de utilización de los ecosistemas, particularmente los de las regiones tropicales y las zonas áridas. Desafortunadamente los ecólogos no habían tomado en cuenta los factores socioeconómicos, pero a partir de entonces se reconoce el importante papel del hombre en la dinámica de los ecosistemas y como parte integral de éstos surgió en la UNESCO el “programa sobre el hombre y la biosfera” ¿y en México? Como siempre, impuntuales, llegando tarde; pues apenas en 1986 surge un Partido Verde Mexicano, conocido oficialmente desde 1993 como Partido Verde Ecologista de México.

Los ecólogos modernos no sólo se interesan en los sistemas biológicos naturales, sino también en ambientes hechos por el hombre e influidos por el hombre como los invernaderos, campos agrícolas, almacenes, reservas naturales, etc., así como en las consecuencias de la influencia humana sobre la naturaleza: contaminación, calentamiento global, extinción de especies, desertificación, etc. Desafortunadamente, como ya lo mencionamos al inicio, la palabra ecología es identificada por el público con los problemas del ambiente humano y puede significar prácticamente cualquier cosa que tenga que ver con el ambiente y especialmente el impacto de las actividades humanas sobre éste y sus ramificaciones socioeconómicas. La ciencia de la ecología no sólo está interesada en el impacto humano sobre el ambiente, sino con la interrelación es de todas las plantas y animales y como tal, puede contribuir con mucho a resolver algunas de las amplias cuestiones acerca del humano y su ambiente. El ecólogo canadiense Charles Krebs sostiene que la ecología debe ser a las ciencias ambientales como la física es a la ingeniería; así como estamos restringidos por las leyes de la física cuando construimos aviones y puentes, de igual manera estamos restringidos por los principios de la ecología cuando alteramos el ambiente.

¿Siguen pensando igual respecto al significado de la palabra ecología? ¿En verdad una bicicleta es un regalo ecológico? ¿Será lo mismo ecología que ecologismo, ecólogo que ecologista? Una bicicleta no tiene componentes biológicos, excepto cuando se sube el ciclista, y la diferencia con un automóvil es que no genera contaminación atmosférica; por lo que algunos consideran que es un producto “amigable con el ambiente” ¿y la diferencia entre las bolsas normales y las ecológicas? Probablemente la diferencia más importante es que estas últimas son biodegradables, lo que significa que son descompuestas por actividad biológica, pero no significa que no sean contaminantes, pues recuerden que también hay contaminación orgánica.

Quedamos entonces en que la ecología es una ciencia y los ecólogos son científicos interesados en entender las relaciones de los organismos con sus ambientes. Los ecologistas o ambientalistas, por su parte, son  personas o grupo de personas preocupados con el deterioro ambiental. Sin embargo, ambos son importantes: los que generan el conocimiento científico y los que se preocupan por defender el ambiente.

Es importante distinguir a la ecología de los estudios ambientales. Estos han propiciado el “ambientalismo” (”ecologismo”) y la llamada “ecología profunda”, movimientos sociales con una agenda importante para el cambio político y social que intentan minimizar los impactos humanos en el planeta. Estos movimientos sociales y políticos sin duda son importantes y están soportados por muchos ecólogos, pero no son la ciencia de la ecología.

La investigación ecológica puede ayudarnos a decirnos que pasará cuando incrementamos las temperaturas globales mediante el incremento de las emisiones de CO2, pero no nos dirá que debemos  hacer acerca de estas emisiones, o si una temperatura global mayor es una cosa buena o mala. Los ecólogos son científicos, no políticos o autoridades morales, y no deben, como científicos, hacer recomendaciones éticas o políticas. Como seres humanos, por supuesto, los ecólogos hacen estos juicios, y virtualmente todos los ecólogos están interesados acerca de la extinción de especies y les gustaría poder prevenirlas. Muchos ecólogos luchan duro en la arena política para alcanzar los objetivos sociales del ambientalismo.

El M.C. Carlos Tena Morelos es profesor Investigador de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Actualmente es su Director.

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