DR. ALBERTO KEN OYAMA NAKAGAWA

Escrito por Roberto Carlos Martínez Trujillo y Fernando Covián Mendoza

Estudió la licenciatura en Biología (Facultad de Ciencias), con el tema de tesis Ecología de las interacciones.  Después estudió la maestría en ciencias (Facultad de Ciencias, UNAM) con el tema de tesis Ecología poblacional de plantas.  Hizo su doctorado en Ciencias (Universidad de Kyoto, Japón) con el tema de tesis Ecología genética.

Participa en el Macroproyecto con el tema Biología de la conservación.  Su área de especialidad es Ecología molecular, Genética de la conservación y filogeografía.

Fue integrante del hoy Instituto de Ecología (IE) de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y su secretario Académico, así como miembro fundador y primer director del CIEco (Centro de Investigaciones en Ecosistemas, UNAM Campus Morelia). Sus líneas de estudio son la ecología, la biología de la conservación y el aprovechamiento de los recursos genéticos.

Como conferencista ha participado en más de 70 congresos, y ha ofrecido 56 conferencias en seminarios y simposios, tanto a nivel nacional como internacional.

Dentro de sus publicaciones se encuentran 33 artículos de divulgación en libros y periódicos, un libro, ocho artículos en libros y 89 artículos de investigación (en revistas con arbitraje) internacionales indizadas.

Ha recibido diversos premios y reconocimientos por su trabajo como investigador, es miembro fundador de la Sociedad Científica Mexicana de Ecología, que presidió entre el 2009 y hasta el 2011.

Alguien dijo que hay ciento cincuenta y cuatro definiciones sobre Ecología y que todas son correctas, este es un término que cada vez está más presente en nuestro lenguaje cotidiano, aunque su uso y su definición no sea correcta del todo. Para el lector común no especialista ¿Qué es la Ecología?

En primer lugar es un campo de conocimiento, una rama de la ciencia que trata de explicar cómo están distribuidos los organismos en el planeta en diferentes ecosistemas y las causas que determinan esta distribución. En pocas palabras, es el estudio de cómo interactúan los organismos -los seres vivos- entre ellos y su medio ambiente.

Que haya cientos de definiciones sobre el tema de ecología obedece a hacer énfasis en diferentes aspectos: en algunos casos, se habla más de la distribución de los animales, en otros más de las plantas. Pero la esencia de la ecología es explicarnos por qué están los seres vivos donde actualmente se encuentran, y hay áreas de la ciencia -incluso la propia ecología- que tratan de explicar por qué estuvieron otras especies antes de las que conocemos actualmente.

Si consideramos que hay un estimado de cerca diez millones de seres vivos en todo el planeta, la pregunta es ¿cómo están distribuidos esos diez millones? Así, no es nada raro pensar que haya tantas definiciones como organismos existentes.

Ecología y Ecologismo ¿Son lo mismo? ¿Son antagónicos? ¿Son complementarios? O dicho de otra manera ¿Un ecologista hace ecología?

No. Ecología -ya lo mencionamos- tiene que ver con los estudios científicos que explican la distribución de los seres vivos. Y Ecologismo es como una especie de corriente social que se manifiesta de diferentes formas, puede ser a favor de conservar el medio ambiente o tiene que ver con la conservación de las especies.

No necesariamente son lo mismo. Los científicos dedicados a la ecología estamos más concentrados en explicar las causas iniciales, las básicas y fundamentales. El Ecologismo es un movimiento social esencialmente.

Ahora que haya ecólogos que en algún momento se manifiesten, no quiere decir que sean ecologistas, pero yo no conozco ningún ecologista que haga investigación científica en el área de la Ecología. Ambos no son antagónicos en esencia. Si lo vemos ampliamente desde el aspecto social, los ecologistas tratan de llamar la atención sobre los múltiples problemas ambientales que tenemos en el mundo y estas corrientes están apareciendo en todas partes del mundo.

Efectivamente, hemos escuchado mucho sobre el deterioro ambiental y su impacto en la desaparición de muchas especies. ¿Cuán grave es este deterioro? ¿Estamos en alguna crisis y de alguna manera ésta puede ser revertida?

Esto de la crisis ambiental, no es un fenómeno nuevo, es un fenómeno que podemos remontar muchos años, décadas incluso. Tiene que ver con los recursos naturales usados para la producción de muchos bienes que utilizamos todos los días todos los seres humanos.

Las poblaciones humanas empiezan a crecer de manera muy importante y obviamente requieren cada vez de más bienes; por ejemplo están los asociados a los bosques, templados o tropicales, en todo tipo de ecosistemas, cuyos recursos naturales son tomados y transformados en bienes.

Si consideramos que la población mundial actual se estima en más de siete mil millones de personas, todas requiriendo bienes, es explicable que en muchas partes del mundo ya no existan recursos naturales, y más cuando, por otro lado, la actividad humana a su vez genera una serie de desechos y de contaminantes.

El deterioro ambiental, no solo es por la pérdida de bosques y de especies, sino también por todos aquellos factores que causan contaminación, con los que todos nos encontramos cada vez más cercanamente. Todo mundo conoce un río contaminado, un bosque deforestado, la pérdida de alguna especie, la contaminación de los mares, la contaminación industrial…

Hay muchas situaciones y enfermedades que están asociadas a esos fenómenos del deterioro ambiental. Y ahora está el gran fenómeno: eso que está ocurriendo y se le llama “el cambio climático”, que en la imaginación de la gente ocasionará un planeta más caliente y más seco, pues es lo que están prediciendo justamente los científicos. Hay muchos fenómenos, como inundaciones, lluvias en épocas que no esperábamos, atribuidas a los cambios climáticos globales que están afectando la vida cotidiana de las personas.

En ese sentido, sí estamos en una situación de crisis, difícil en muchas partes del mundo. Hay países que ya no tienen bosques naturales primarios (aquellos que fueron producto de la evolución natural de los seres vivos).

Hay lugares seriamente contaminados que va a ser muy difícil revertirlos. Sin embargo -y por supuesto- la ciencia en sus diferentes campos (ingeniería, biotecnología y otros de la biología…) está tratando de revertirlo. Para ello, es muy importante la actitud de los seres humanos, tanto individual como social en su conjunto, para las acciones y la toma de decisiones importantes y detener estos problemas ambientales.

¿Usted se desempeña en un campo de la ecología conocido como biología de la conservación, aunque también hace filogeografía y ecología molecular? ¿Qué es todo eso? ¿Cómo lo podemos definir?

En los bosques, en los ecosistemas naturales, hay un conjunto de especies a las que se les conoce como “especies claves”, porque juegan un papel muy importante. Son muy abundantes y coexisten e interactúan con otras muchas especies de tal manera que la desaparición de una trae consigo la desaparición de muchas otras. Esto, el apego de las especies a su ecosistema -lo que se puede expresar en pocas palabras-, requiere de mucha investigación en diversos sentidos.

Una especie de árbol (encino, pino, etc.), en su estado natural interactúa con cientos de especies de insectos, de bacterias, de hongos, con algunas decenas de aves, con mamíferos… Es muy importante conocer y medir el funcionamiento de un ecosistema en su conjunto, para poder en caso necesario llamar la atención sobre la importancia de sus especies y la conservación del ecosistema.

La biología de la conservación tiene diferentes niveles: Uno, por supuesto, las especies (encino, el colibrí, la ballena…); dos, la conservación del ecosistema en su conjunto y de los diversos ecosistemas.

Otro gran nivel estudiar la diversidad genética, es decir los genes, la información genética que tienen todos los seres vivos, para entender su evolución y por lo tanto su conservación. Aquí es donde se fusiona la ecología con las ciencias genómicas dando lugar a lo que hoy en día se le conoce como “ecología molecular”, creándose así un nuevo campo para tratar de explicar la evolución de las especies y llegar a su corolario: cómo conservar esas especies.

¿Cómo está la investigación en el campo de la ecología en general, en particular en los campos que usted cultiva aquí en México?

Ha crecido de manera muy importante, podría decirse que la investigación ecológica en México en muchas de sus áreas es de primer nivel y que ha aportado conocimientos significativos. Por ejemplo, México es uno de los líderes en el estudio de los bosques tropicales, de los varios tipos de ecosistemas tropicales.

Hay ecólogos nuestros que han destacado no solo por sus investigaciones en ecología básica, sino también por sus estudios sobre la estructura y funcionamiento de una selva tropical, donde interactúan cientos de especies simultáneamente. Contamos en México con expertos en lo que tiene que ver con qué pasa si es alterado el sistema natural de una selva y cómo se le puede restaurar.

 

México ha hecho aportaciones muy significativas a nivel mundial, donde los estudios ecológicos tienen gran importancia. Cada vez son derivadas más ramas de la ecología, aumentan las publicaciones científicas y son realizados congresos internacionales en mayor número. ¡La ecología se ha vuelto en el mundo un campo impresionante de conocimientos, y además muy necesario!

Mucha gente, jóvenes sobre todo, se están organizando y salen a las calles en México preocupados por la situación ambiental y la necesidad de conservar especies, ecosistemas, cultura ¿Qué mensaje les podría dar sobre todo en torno a la ciencia?

En torno a la ciencia, me parece muy importante esta inquietud de los jóvenes por cuidar los ecosistemas naturales. Además no es casual que en nuestro país haya tantas manifestaciones. México es en el mundo uno de los países más importantes en términos de diversidad biológica. Tenemos en nuestro territorio un porcentaje muy significativo del total de la biodiversidad mundial.

México es relevante por su número de especies de seres vivos y la cantidad en tipos de ecosistemas. Entonces, no es raro que esta información esté a disposición de los jóvenes y que ellos se den cuenta del tesoro biológico que estamos albergando, así como de los problemas ambientales que padecemos, como el saber que se ha acabado un bosque. Me parece muy genuino que estos jóvenes salgan a manifestarse, esa es una primera expresión de esta inquietud.

Hoy en día la palabra ecología está relacionada con muchas cosas, como la palabra agricultura que está vinculada a un área de conocimiento llamada agroecología. Y, en un ejemplo extremo, hay un área que se conoce como “ecología económica” (tratar de pensar modelos económicos que puedan regir la vida del mundo basados en principios ecológicos).

Lo anterior, nos lleva al gran concepto, al más moderno que está permeando todas partes del mundo como ciencias de la sostenibilidad o ciencias de la sustentabilidad (en eventos políticos y congresos científicos existe la palabra sostenibilidad), para vivir en un planeta mejor, en un mejor ambiente, sobre todo para convivir la naturaleza con el ser humano y el ser humano con los seres vivos en general.

En esto hay un gran mensaje para todos los jóvenes para que se inserten en adquirir nuevas actitudes, nuevos conocimientos para aplicarlos en su vida cotidiana, porque prácticamente en todos los campos del conocimiento está involucrada la palabra ecología.

La UNAM sin duda es un pilar de la educación y la investigación en México y ahora la podemos ver instalada en Morelia con toda su fuerza. ¿Cómo va ese proceso qué hay entre nosotros y qué podemos esperar en el futuro?

El proyecto de la UNAM aquí Morelia ha sido muy importante. Inicialmente existían solo centros de investigación (en astronomía, ecología, geografía, ciencias de la tierra, matemáticas y ahora en materiales), con un gran cuerpo de investigadores. Hace un par de años se crea la Escuela Nacional de Estudios Superiores, para diversificar la oferta educativa a los jóvenes del país y por supuesto de Michoacán. Así, el de Morelia es el único campus de la UNAM fuera del área metropolitana de la ciudad de México que combina la investigación y la enseñanza superior.

Usted encabeza la creación y consolidación de esta Escuela Nacional de Estudios Superiores ¿Cómo van?

La escuela fue creada en diciembre del dos mil once bajo un plan de desarrollo para ofrecer un conjunto de licenciaturas en temas de pertinencia nacional. Iniciamos con nueve carreras y ya empezamos con algunos programas de posgrados.

Las licenciaturas que iniciamos aquí no se ofrecen en la ciudad de México, de donde han pedido que algunas de ellas sean abiertas también allá. Estas carreras que tienen temas muy novedosos pueden atraer además de a jóvenes de Michoacán a estudiantes de otras partes de México, y nosotros queremos que en el futuro atraiga a provenientes de fuera del país, para que sea la escuela también una alternativa internacional.

No son solo carreras científicas, también licenciaturas en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes, la búsqueda es tener un balance. Prácticamente todas las licenciaturas están aprobadas. Para agosto tenemos un programa para la formación de maestros de educación media superior del estado, y el próximo año ya vamos a ofrecer programas posgrados en ciencias biológicas, ciencias de la tierra y ciencias de la sostenibilidad.

También vamos a tener un programa de extensión universitaria, queremos traer a Morelia eventos que realiza la UNAM en México y así de alguna forma complementar con la actividad cultural que realizan el gobierno del estado y otras entidades como la Universidad Michoacana.

Muchos jóvenes están en el trance de elegir carrera, algunos quieren hacer ecología ¿Cómo pueden lograrlo?

Entre los ecólogos que yo conozco, la mayoría primero hicimos la carrera de biología. Y después en la maestría o en el doctorado nos fuimos especializando.

Cuando considerábamos que podría ser muy importante una carrera en ecología en el campus de la UNAM en Morelia investigamos ampliamente y supimos que en México solo tres universidades dan la licenciatura en ecología. Así, reunimos un conjunto de expertos en el área y ahora ya tenemos una propuesta.

La idea es no esperar a hacer toda la licenciatura en biología para continuar hacía la ecología, sino que aquellos jóvenes que ya estén convencidos que les interesa, una vez concluido el bachillerato puedan ingresar a esta nueva licenciatura en ecología, que en el caso de la UNAM solamente va a ser impartida aquí en el campus Morelia. Y yo esperaría que en el dos mil quince la iniciemos con la primera generación.

Usted realizó parte de su formación científica en México y parte en Japón. Aunque las comparaciones siempre son odiosas, el que haya tenido ambas experiencias le da una muy buena perspectiva. ¿Cómo andamos en México? ¿Es indispensable realizar el posgrado en el extranjero o nuestro país ya cuenta con la calidad suficiente en áreas específicas?

Las dos preguntas tienen respuestas afirmativas. En México hay una calidad excepcional -lo repito y lo puedo asegurar- en prácticamente todos los campos del conocimiento, sean ciencias, ciencias sociales y humanidades y las artes.

Sin embargo, para su formación, yo sí creo que los jóvenes tienen que salir a conocer el mundo, les va a cambiar la perspectiva, no de aquello a lo que se van a dedicar, sino su perspectiva de vida. Yo estuve en Japón varios años realizando estudios de doctorado y posdoctorado. Allá varios de los premios Nobel son investigadores de las universidades públicas japonesas o de alguna empresa privada, allá se genera mucho conocimiento muy nuevo en áreas que ni usted ni yo nos imaginamos.

Pero más allá de esto, es muy importante que los jóvenes salgan a otras fronteras. Les cambia la vida, ya desde el salir de su casa. Ese primer enfrentamiento les da la capacidad de tomar decisiones, oportunidad de conocer otras culturas y de enfrenarse con jóvenes de su misma edad provenientes de otras partes del mundo. En fin. México tenemos campos de conocimiento bien desarrollados, es muy importante salir, yo diría que no solamente a los países que se consideran más desarrollados, yo creo que hay que conocer otras partes y en particular el que estudia ecología seguramente va a querer estudiar algún sistema natural en un país que no sea de primer mundo, porque esos son los países que tienen más sistemas naturales sin explorar.

Si se estima que en el mundo hay diez millones de especies, es bueno añadir que más del 80% de esas nadie las ha estudiado. La biodiversidad de México y del mundo es impresionante. ¡Y existen ocho millones de especies por descubrir! Eso es un campo fértil para cualquier joven que quiera estudiar biología o ecología o ciencias ambientales o de áreas afines.

Sabemos que a usted le interesa mucho la divulgación de la ciencia inclusive la Universidad Michoacana le ha reconocido esta actitud, en esto participa con artículos, con programas de radio, libros entre otras cosas ¿Considera que los científicos deben dedicarle tiempo a la divulgación?

Sí, pero no todos los científicos, En México también hay excelentes científicos divulgadores que han sabido atraer a jóvenes y niños hacia la ciencia, un mundo que para mucha gente es como una caja obscura. También por los medios de comunicación la gente sabe cada vez más de ciencia. Y queramos o no, todos los días hablamos de ciencia. Si decimos cambio climático, eso es un tema científico, si hay temblores, todos decimos de la escala de Richter y las placas tectónicas. Todos hablamos de ciencia todos los días y lo que hacemos los científicos es hablarles de cosas que no salen en los medios de comunicación.

La ciencia se ha popularizado, porque en todos los medios siempre se escribe, se habla o se piensa sobre algo de la ciencia.  Además ya hay comunicadores que se especializan y así gradualmente habrá más y más expertos en divulgación de la ciencia. A esos comunicólogos lo único que les digo es: 'Amigos, si tienen duda pregunten a un científico antes de escribir un artículo o de hacer un documental…'. Y lo harán mejor, porque ellos están preparados para comunicar. Entonces, los científicos podrían dedicar el 90% de su tiempo a investigar y a transformar estudiantes en nuevos jóvenes científicos.

¿Además de la ciencia que otros campos de la cultura le interesan?

Me interesan la literatura, el cine y el teatro, aunque a estos últimos no acudo con frecuencia, ahora pero sí leo mucho. Podría decir que soy un buen lector: leo cualquier novedad literaria, trato de adquirirla y leerla, y tengo comunicación con otros científicos que les gusta leer literatura para reunirnos, discutir y platicar. Soy un lector no muy disciplinado como quisiera pero sí leo bastante. Y voy exposiciones y actos de literatura, pintura, y otras.

Y ahora como director de la escuela acudo también a muchos eventos académicos importantes, que tienen que ver con la cultura, porque lo que queremos es promover la cultura entre los jóvenes. En la Escuela Nacional de Estudios Superiores de Morelia acabamos de decidir que un joven egresado de nuestra escuela tiene que haber cumplido con un conjunto de actividades culturales: haber consultado un cierto número de libros y haber asistido a conciertos de música, a exposiciones y eventos culturales de diferente naturaleza. Esto es parte de su formación, aunque no sea curricular. Y los profesores queremos dar el ejemplo.

Y en lo personal ¿Qué otras aficiones tiene usted?

Por supuesto, mi carrera como científico. También en mi vida personal tengo relaciones con ciertas personas que les gusta contribuir a la resolución de ciertos problemas, particularmente los ambientales, y hacer cosas de vinculación social. Y en lo personal, un poco de deporte y como dije, leo mucho.

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