MAGUEY CHINO UN RECURSO NATURAL SOBRE EXPLOTADO Y AL BORDE DE LA EXTINCIÓN EN MICHOACÁN

Escrito por Jure Teresa Toral Paz y Alejandro Martínez Palacios

Agave es el nombre científico que le dio al maguey Carlos de Linneo, los españoles usaron la palabra caribeña maguey para nombrarla. Para los aztecas o náhuatl se conoce como metl o mexcalmetl, en otomí es nombrada uadá, en zapoteco doba y akamba en purépecha, entre otros. En México podemos encontrar hasta 150 especies de maguey, de las cuales el 69% son endémicas.

El agave se explota para producir bebidas fermentadas como el pulque y destiladas como los mezcales, o bien para extraer fibras, forrajes, alimentos, etc.  Las evidencias arqueológicas indican que desde hace más de 10,000 años se utilizaban. En los siglos previos a la conquista, el maguey estuvo asociado a la fertilidad, al erotismo y a la muerte, por tanto fue el elemento central de las fiestas y ceremonias. Enfatizando en la elaboración de mezcal, entre 28 y 39 especies de agave han sido empleadas tradicionalmente para elaborar mezcal en por lo menos 26 estados de la República Mexicana. Existen, por tanto, gran cantidad de mezcales según la especie o combinación de especies, los instrumentos y procesos de elaboración cambian de una región a otra.

En 1995, el mezcal obtuvo la Denominación de Origen, actualmente, bajo el estricto cumplimiento de Norma Oficial Mexicana NOM-070, han quedado registrados como territorios protegidos y productores exclusivos de mezcal los estados de Durango, Guerrero, Oaxaca, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Tamaulipas, y Michoacán. Esto no significa de ninguna manera que la calidad y el sabor sean peyorativos, al contrario, los mezcales michoacanos poseen características únicas en sabor, al degustar el sabor entre especies y al estar elaborados a baja escala por métodos artesanales, se les imprime a cada vinata un gusto selecto, así como un artista con su obra, defiende su autenticidad, es situación similar con cada mezcal michoacano, las condiciones que en conjunto hacen posible el placer degustable, lo convierte en arte. Presumiblemente sus materias primas “los agaves” son obtenidos de plantíos silvestres, o cultivos con manejos totalmente orgánicos, en beneficio de quien lo consume con moderación y mejor aun preservando la flora y fauna endémica de su entorno, coadyuvando en la preservación de suelos.

Importancia del Maguey Chino en Michoacán

En el estado de Michoacán por 400 años se explota el mezcal de manera artesanal en varios de sus municipios, sin embargo, es hasta noviembre del 2012 que se le reconoce en 29 municipios dentro de la denominación de origen del mezcal. Aunque existen 3 o más agaves mezcaleros, el que cautivó el paladar de la región fue el maguey chino (Agave cupreata) también conocido como papalote, plantas silvestres sobre explotadas hasta casi su extinción. Se distribuye de forma natural en la depresión del Balsas, entre los 1220 y 1890 metros de altitud, en los estados de Guerrero y Michoacán. Crece entre barrancas y laderas de bosque de pino-encino, de manera natural se propaga únicamente por semilla. A pesar del estado en que se encuentra, registra alta variación genética, mayor a la presente en otros agaves, asociado esto a que no acepta polen de la misma planta por barreras espaciales, de tiempo y bioquímicas para impedir la cruza entre parientes cercanos o por sí misma.

La tradición y sabor del mezcal regional

Los mezcaleros lograron que en la norma del mezcal se permita la utilización de las diversas especies de agave, siempre y cuando no sea utilizada como materia prima para la elaboración de otras bebidas con denominación de origen en el mismo estado y que sean cultivadas en las entidades federativas, municipios y regiones que señala la Declaración General de Protección a la denominación de origen en vigor. Esto permite a los mezcaleros, forjadores de la tradición y el conocimiento obtenido por generaciones —actualmente patrimonio cultural— que han sido los creadores de las diferentes bebidas, la utilización de las variedades y especies que les sean más adecuadas para lograr la preparación de mostos con características organolépticas que personalizan la bebida. Los agaves michoacanos a través de un buen destilado artesanal se les han llegado a considerar sortilegio hecho licor.

Según una publicación por Comunicación Social del Gobierno de Michoacán, del 28 Octubre 2013, en Michoacán se cuenta con un padrón cercano a los 300 productores de Mezcal, distribuidos en 66 comunidades y existe una superficie estimada de producción de agave mezcalero de temporal de 3 mil 218 hectáreas y una superficie establecida de agave mezcalero comercial de 587 hectáreas, lo que permite una recolección anual de piñas de agave mezcalero de 556 mil 500 kilogramos, que son procesadas en 45 vinatas establecidas para realizar una producción de 230 mil litros de mezcal anuales, esto a su vez genera aproximadamente 3 mil 250 empleos directos anuales. El Gobierno del Estado, a través de la Secretaria de Desarrollo Económico, ha destinado recursos económicos en beneficio de 36 productores, por medio del Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal (COMERCAM).

El establecimiento de plantaciones por semilla tiene menos de 15 años, es un sistema con fuerte influencia de la forma de cultivo utilizada en el agave azul, caracterizado por ser predominantemente monocultivo e intensivo, poco amigable al ambiente, se le ha reportado contaminación de suelos por la aplicación de agroquímicos, pérdida de suelo por erosión pluvial y quemas de yerbas, estrechamente relacionado con el grado de pendiente, erradicación de flora y fauna acompañante, que conlleva la pérdida de biodiversidad, disminución de retención de agua del suelo, incremento de la radiación solar, en la temperatura, en la transpiración y de la evaporación, entre otros. Las plantas bajo estos factores se ven afectadas en su desarrollo y pueden estar sujetas a una mayor presencia de plagas y enfermedades. Al parecer, la forma de crecer natural, sanas y en armonía con el bosque de pino encino no se ha asimilado aun, por el bien del entorno y la calidad de sanidad del mezcal generado de plantas silvestres, es necesario escuchar a la gente mayor de la región, más adelante se abordan algunos aspectos de como dejar que la madre tierra nos siga aportando plantas de la misma calidad, mayor cantidad  y bajo pequeños cambios en el ambiente.

Las recomendaciones para su cultivo

Regresarlo al mismo ambiente, haciendo clareos en el bosque de pino encino o la selva baja caducifolia, les permite explotar promedios de 1500 plantas por hectárea o más y conservar parte del bosque. Usar un manejo integral, el bosque nos proporcionará la planta, conservación del suelo y el agua, la biodiversidad, madera para los horneados y entre muchos otros beneficios se evita al máximo el uso de agroquímicos. En las áreas donde se erradicó el bosque y actualmente se establecen cultivos de agave, es necesario establecer sistemas de policultivo o agroforestería que permitan la explotación de otros recursos anuales en los primeros cinco años de la plantación (ejemplo: cempaxúchitl, maíz, frijol, haba, etc.) o perennes de la región (ejemplo: pinos, encinos, etc.) o introducidas (frutales: nogales y frutales en general adecuados al clima). La densidad de los árboles por hectárea pueden ir desde niveles bajos de 60-80 árboles por hectárea (para los frondosos) hasta duplicar o triplicar la densidad para los frutales de tallas menores. La colecta y labores en estos sistemas se resuelven sembrándolos en líneas y dejando corredores de acceso para la labranza. Este sistema reduce la densidad de agaves (1000 a 1500 individuos por hectárea) pero favorece las tallas  de las plantas, conservación del suelo, biodiversidad de individuos (plantas, animales y microorganismos), la explotación de otras plantas a corto y largo plazo. También disminuye la presencia de plagas y enfermedades a pesar del pensamiento común por los defensores del monocultivo, favorece el cultivo orgánico y algo más importante, garantiza que el cultivo del agave se mantenga y se herede sano a sus descendientes.

Las recomendaciones para su conservación

Las plantaciones podrán ayudar de forma indirecta a la conservación in situ de las poblaciones, en el momento que con éstas se abastezca la alta demanda existente para la elaboración de mezcal artesanal. En los sitios muy perturbados es necesario permitir llegar al estado terminal de reproducción sexual y liberación de semillas de cierto número de plantas, esto garantizará que cada año exista la posibilidad de que nuevos individuos se integren o recluten en los sitios a conservar. La colecta de semillas para establecer plantaciones, no son tan perturbadoras, debido a que ellos dejan algunas plantas fructificar, madurando los frutos de abajo, hecho que ocasiona que suficiente semilla se les fuga al ambiente, permitiendo así los reclutamientos. El cambio del uso del suelo y la colecta de plantas al iniciar la floración para la elaboración de mezcal artesanal, son unas de las acciones que más perturban a las poblaciones silvestres de agaves, ya que ambas erradican a los individuos del ambiente sin permitir su reproducción y el dejar descendencia en la población, para lo cual es necesario establecer sistemas de manejo y conservación. De lo contrario, será un recurso erradicado en pocos años particularmente del estado de Michoacán, donde su uso y acciones sobre las plantas son extremadamente agresivo para su supervivencia. Es necesario generar mecanismos de pago por conservación del agave y bosque deteriorado, hasta que permita establecer un manejo sustentable.

Como un concepto adicional para un manejo integral de los agaves, en su principal aprovechamiento que es la producción de mezcal, se recomienda analizar las posibilidades de uso para los desperdicios que esta práctica genera, es decir la tecnificación en la utilización de vinaza y bagazo aprovechables por sus altos contenidos de celulosa y sustancias varias, tal es el caso de bio-combustibles, bio-plásticos, compostas, cosméticos, entre otros, que se podrían comercializar, evitando así la generación de residuos que en exceso representan un contaminante.

Para Saber Más:

Daniel Zizumbo-Villareal y Patricia Colunga-García Marín. La introducción de la destilación y el origen de los mezcales en el occidente de México. En: García C., Larqué P., Eguiarte L., Zizumbo D. (eds.). En lo ancestral hay futuro: del tequila los mezcales y otros agaves, pp. 107-108. Centro de Investigación Científica de Yucatán-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología- Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad –Instituto Nacional de Ecología. México.

García-Mendoza A.J. 2004. Agaváceas. Págs. 159-169, en: Biodiversidad de Oaxaca, García-Mendoza A.J., Ordóñez M.J. y Briones-Salas M. (eds.). Universidad Nacional Autónoma de México – Fondo Oaxaqueño para la conservación de la naturaleza – World Wildlife Fund. México DF, México.

Mora A. 2013. Anuncian productores de mezcal primera edición de “Perlas de Michoacán”, Diario digital Timonel.mx, nota 9657. Morelia Michoacán. Profeco 2013. Productos mexicanos con Denominación de Origen. pp. 56-59. México.

http://www.michoacan.gob.mx/index.php/noticias/3123-la-produccion-tradicional-de-mezcal-genera-en-michoacan-mas-de-tres-mil-empleos-directos

http://www.mexicodesconocido.com.mx/mezcales.html

http://www.mezcalpedia.com

http://www.todomezcal.com/historia.htm

Jure Teresa Toral Paz y Alejandro Martínez Palacios son investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Forestales, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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