LAS EPIDEMIAS DE VIRUELA Y TIFO EN EL SIGLO XVIII

Escrito por Rosa María Trujillo Aguirre y José Gustavo González Flores

La llegada de los españoles en el siglo XVI trajo consecuencias demográficas devastadoras. Para el caso de la Nueva España, varios estudios han mencionado que entre 1521 y 1650 alrededor del 80% de la población desapareció. Las principales causas fueron las enfermedades epidémicas traídas de Europa. Cabe mencionar que la palabra epidemia se aplica a cualquier enfermedad que se transmite rápidamente en un sector demográfico humano que puede variar entre un área geográfica delimitada, determinada por la edad o sexo de una región.

Algunas de las epidemias más comunes en esta época fueron la viruela y el tifo (que también era nombrado por los indios como matlazahuatl), entre muchas otras.

Aunque a partir de la segunda mitad del siglo XVII inició un periodo de recuperación demográfica, las epidemias de viruela y matlazahuatl siguieron apareciendo esporádicamente. Estas enfermedades se hicieron presentes en la época virreinal por lo menos en los años de 1736, 1762, 1763, 1780, 1798 y 1814, por mencionar las epidemias más representativas.

Tradicionalmente, en los estudios histórico-demográficos de estas epidemias, se ha dicho que los efectos de cada una de ellas fueron distintos de acuerdo a la edad, lugar de residencia y calidad; debido al microorganismo que causa cada una de ellas, así como también el clima y otros factores que incidieron para la transmisión. Sin embargo, poco se ha dicho en torno a la velocidad expansiva de estas enfermedades, tanto en su traslado de un pueblo a otro, como en la permanencia temporal en cada uno de ellos.

Para analizar estos aspectos se toma el caso representativo de Taximaroa, un poblado de origen prehispánico, con gran cantidad de población india asentada en pueblos pero también con fuerte presencia de españoles y mestizos ubicada en haciendas y ranchos. Utilizando los libros parroquiales de entierros de dicho lugar, que son la principal fuente histórico-demográfica para detectar epidemias y analizarlas, se encontró que en el periodo de 1736 a 1814, la viruela y el matlazahuatl se hicieron presentes de forma constante.

A través del análisis comparativo de las epidemias de viruela de 1762, 1780 y 1798, y las de matlazahuatl o tifo de 1737, 1763 y 1814 se concluye que las de viruela fueron más fulminantes que las de matlazahuatl, tanto en su ruta de propagación como en su permanencia en los asentamientos humanos. Por ejemplo, en cada uno de los casos de viruela, la epidemia tardó solo un mes aproximadamente en llegar desde el valle de Toluca a Taximaroa cuya distancia es de alrededor de 135 km. El matlazahuatl por su parte, tardaba más de medio año en la misma distancia. Una vez que accedía a Taximaroa, la viruela cobraba la vida de sus víctimas en tres o cuatro meses, mientras que el matlazahuatl llegaba a durar más de medio año.

A partir del microorganismo se puede explicar por qué una enfermedad es más letal que otra. La viruela es ocasionada por un virus que se transmite fácilmente al contacto entre personas y el matlazahuatl o tifo es una bacteria que se transfiere de los piojos al ser humano. Es importante mencionar que la viruela es una infección aguda ocasionada por el virus Variola que pertenece a los Orthopoxvirus v y emergió cerca del año 10,000 AC; y el matlazahuatl es un grupo de enfermedades infecciosas agudas debidas a varias especies de Rickettsia. La descripción de estos dos agentes infecciosos puede explicar la velocidad y letalidad diferenciada de ambas epidemias.

Los agentes infecciosos eran desconocidos para la época pues los avances médicos no eran tan notables. Los principales métodos para tratar y curar la viruela iban desde los experimentos científicos de acuerdo al periodo hasta las creencias religiosas. Entre los principales remedios para la enfermedad se encontraban las sangrías, las lavativas, agua hervida con flores, ventosas en los muslos entre otros.

Para 1798 se empezó a inocular o variolizar a las personas para prevenir el contagio y la letalidad de la viruela. La variolización consistía en llevar algunos infectados del virus de la viruela y extraer la pus de sus granos para inyectarla en personas sanas como medida preventiva. Esto funcionó con resultados más o menos eficaces ya que las epidemias posteriores no fueron tan fuertes. Para el tifo o matlazahuatl los remedios fueron similares pero también incluían la limpieza de ductos y canales de agua ya que se creía que los vapores pestilentes eran la causa de las enfermedades.

Para Saber Más

MOLINA, América, La Nueva España y el Matlazahuatl, 1736-1739, México, CIESAS, El Colegio de Michoacán, 2001.

CRAMAUSSEL, Chantal (edit.), El impacto demográfico de la viruela en México de la época colonial al siglo XX. La viruela antes de la introducción de la vacuna, Zamora, El colegio de Michoacán, 2010.

GONZALEZ Flores, José Gustavo, “Epidemias y rutas de contagio en la Nueva España borbónica”, en: Mario Magaña (Coord.) Epidemias y rutas de contagio en la Nueva España borbónica, México, Universidad Autónoma de Baja California, 2013.

Rosa María Trujillo Aguirre, Profesor de la Facultad de Químico Farmacobiología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y José Gustavo González Flores, Profesor de Asignatura Escuela Nacional de Estudios Superiores UNAM Campus Morelia.

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