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Año 15 /Marzo - Abril / No. 86 U.M.S.N.H.
que biológicamente se relaciona con posibles Ejemplos de lo no-binario en el reino animal
configuraciones en mosaico en el cerebro hu- Dentro del reino animal existen diversos
mano, donde pueden coexistir características ejemplos que muestran cómo las manifestaciones
asociadas a lo femenino y a lo masculino. del sexo no siempre se ajustan a un esquema estric-
tamente binario. En muchos casos, las diferencias
El conjunto de estas características, junto entre individuos no pueden reducirse únicamente
con la influencia del entorno social, contribuye a la a la clasificación simple de hembras y machos.
configuración de la identidad de género. Un primer aspecto observable es el dimorfismo
El género agrupa a individuos que com- sexual, entendido como la diferencia física entre
parten ciertas características. En biología, el térmi- individuos de una misma especie en función de su
no se utiliza para clasificar organismos en especies; sexo.
sin embargo, en el contexto humano se entiende Un ejemplo claro de este fenómeno es el
principalmente como un fenómeno social. Más allá pavo real: en esta especie, los machos poseen plu-
de su definición en la RAE, el género abarca com- mas largas y coloridas que despliegan para atraer
portamientos, normas y roles que la sociedad a las hembras, mientras que estas presentan un
considera apropiados para los géneros asignados plumaje marrón que les permite camuflarse en su
—tradicionalmente hombres y mujeres—, al tiem- entorno. En los pingüinos, en cambio, la mayoría
po que reconoce identidades que trascienden el bi- de las especies muestra una apariencia muy similar
narismo masculino-femenino. entre machos y hembras, aunque los machos sue-
La definición de género está moldeada por len ser ligeramente más grandes.
el contexto social y cultural, por lo que sus normas En cuanto a los mecanismos de crianza en
y expectativas varían entre culturas y épocas. La los ejemplos anteriores, los machos de pavo real
sociología, disciplina que estudia la estructura y el cortejan a varias hembras, pero no participan en la
funcionamiento de las sociedades, ofrece una pers- crianza de los polluelos. Son las hembras quienes
pectiva más amplia sobre este concepto. Por ejem- construyen el nido, incuban los huevos y cuidan de
plo, algunas culturas reconocen más de dos géne- las crías por sí solas. En contraste, en los pingüinos,
ros, como los hijras en el sur de Asia, los fa'afafine ambos progenitores participan en la incubación
en Samoa y las identidades conocidas como «dos de los huevos y en el cuidado de los polluelos. En
espíritus» en diversas culturas indígenas de Améri- especies como el pingüino emperador, por ejem-
ca del Norte. plo, los machos se encargan de incubar los huevos
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