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Año 12 /Enero- Febrero/ No. 67  U.M.S.N.H.



            terminado atrapada por las exigencias de su aplica-    tes y jóvenes; entre otras cosas porque, una vez que
            ción y el manejo tecnológico de control de proce-      lo han decidido así, quienes estamos en el salón de
            sos. Y en la medida en que la ciencia se torne cada    clase no tenemos posibilidad de injerencia en esos
            vez más  tecnológica, estaremos  más necesitados       círculos de toma de decisiones. Más que defender a
            de que la filosofía vuelva a plantear las preguntas    la filosofía de ese prurito creativo de la burocracia, a
            por la esencia de la vida buena, por la posibilidad de   los maestros de filosofía nos toca cuidarla, tratarla
            una vida humana virtuosa instalada, por ejemplo,       muy bien y cultivarla con denuedo cuando la ense-
            en la Inteligencia Artificial que hoy invade y contro-  ñamos. ¿O acaso no ha sucedido ya muchas veces
            la toda praxis.                                        que, ganada la lucha para que los cursos de lógica,
                                                                   ética, historia de la filosofía, etc., tengan un lugar
                  Estos temas, tratados en las preguntas an-       central en el currículo de formación, es maltratada,
            teriores, me llevan a preguntar por un fenómeno        descuidada y hecha a un lado por la propia insti-
            al que estamos asistiendo actualmente y al que le      tución donde se imparte, y no pocas veces por los
            podemos llamar «la defensa de la enseñanza de          mismos profesores que impartimos  las materias?
            la filosofía en el sistema escolarizado de nuestro     Así, por ejemplo, ser un profesional de la filosofía
            país». Sus postulantes dicen que existe la inten-      no significa ser un profesional en la enseñanza de
            ción  de «desaparecer»  o retirar  las asignaturas     la filosofía. ¿No sería recomendable, para cultivar
            de filosofía y otras correlacionadas de los progra-    adecuadamente  el  espíritu  filosófico  de  los  jóve-
            mas de enseñanza básica, ¿en realidad hay que          nes, que el profesor se ocupara deliberadamente
            defender las clases de filosofía? Si consideramos      de profesionalizar su labor de docente de filosofía
            las posturas anticientíficas, el alejamiento de la     de manera que, enfocado en atender los conteni-
            filosofía de lo que es significativo para la gente     dos que deben ser aprendidos, atendiera también
            común y, por otro lado, la manera en que se en-        y  sobre  todo  los  métodos  como  esos  contenidos
            seña filosofía en las escuelas, ¿qué se está defen-    pueden ser apropiados de mejor manera por los es-
            diendo?                                                tudiantes? Más allá del nombre, los contenidos de
                  Es normal que cuando un grupo ve amenaza-        los programa de filosofía no pueden ser negociados
            do el territorio en el que vive lo defienda. Defender   en su núcleo temático; pero tampoco debiera ser
            la filosofía es, en el fondo, defender la libertad a   negociable,  por responsabilidad  moral y  pedagó-
            pensar, defender la libertad a reflexionar sobre las   gica, el modo de enseñar la filosofía a los jóvenes,
            mejores maneras de llevar a cabo una vida buena a      dado que esos primeros contactos les marcarán en
            nivel social y personal. Sin esta libertad para la re-  su ponderación de la importancia individual, social
            flexión, la cultura, el arte, la ciencia, la religión, etc.,   y política de la filosofía. En todo caso, en este asun-
            se convierten en recursos ideológicos al servicio de   to de los nombres, los contenidos, la pedagogía y la
            intereses injustos y hasta malvados. La batalla por    didáctica de la filosofía, hay que cuidar de conducir-
            la defensa de la filosofía no se libra, en primer lugar,   se con ese prurito apocalíptico de la época moder-
            con  los funcionarios  educativos  por las etiquetas   na que es la urgencia; como si el mundo estuviera a
            con las que                  quieren  nombrar el       punto de terminarse y fuera la última oportunidad
            trabajo                          que los  maestros     para hacer algo. Dado que lo urgente puede espe-
            rea-                              lizamos con  los     rar —a menos que se trate de una emergencia—, la
                                                      adoles-      mirada  debe escudriñar con  detenimiento,  entre
                                                         cen-      tanta murmuración, para traer al primer plano lo
                                                                   verdaderamente importante.

                                                                   Te queremos agradecer tus comentarios, si tie-
                                                                   nes algo más que agregar, sobre todo en una re-
                                                                   vista de divulgación de la ciencia…
                                                                         Reiterar la invitación para que nos acompa-
                                                                   ñen en el I Coloquio Internacional de Filosofía: Pra-
                                                                   xis y vida cotidiana. Y agradecer la oportunidad de
                                                                   este espacio.

















        Coordinación de la Investigación Científica                                                                    13
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