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Pastos nativos de zonas semiáridas: recursos en riesgo

Escrito por Jesús Emmanuel Ochoa-Lechuga y Santiago Joaquín-Cancino

ARTÍCULO

 

Pastos nativos de zonas semiáridas: recursos en riesgo

Jesús Emmanuel Ochoa-Lechuga y Santiago Joaquín-Cancino

 

Resumen

En las zonas semiáridas de México existen diferentes especies de pastos nativos;algunos son importantes por su calidad nutricional y uso como forraje, como el pasto navajita azul, gigante, banderita y lobero, entre otros. Son considerados como la fuente primaria de alimentación para la ganadería, además de cumplir con un rol ecológico; sin embargo, las poblaciones de pastos han disminuido por causa del sobrepastoreo, la baja precipitación pluvial y por la introducción de especies de pastos no nativos, lo que trae como consecuencia la desestabilización de los ecosistemas semiáridos, la pérdida de especies y una baja en la producción ganadera.

Palabras clave: Forrajes, pastos nativos, zonas semiáridas.

 

RECIBIDO: 03/07/2024; ACEPTADO: 13/03/2025; 

PUBLICADO: 27/febrero/2026

 

Pastos nativos forrajeros de mayor importancia

Existen diferentes especies de pastos adaptados a las condiciones de un lugar determinado, con tolerancia a temperaturas máximas y mínimas durante su desarrollo vegetativo; además, soportan condiciones de sobrepastoreo, por lo que se considera la fuente de alimentación del ganado.

Los pastos de mayor importancia forrajera, que están siendo afectados en las zonas semiáridas de México, son: zacate banderita (Bouteloua curtipendula), zacate navajita (Bouteloua gracilis), zacate búfalo (Bouteloua dactyloides), zacate lobero (Lycurus phleoides), navajita simple (Bouteloua hirsuta) y zacate gigante (Leptochloa dubia). Estas especies presentan cantidades suficientes de nutrientes para mantener al ganado en una condición estable a pesar de la sequía; además, algunos, como B. curtipendula, tienen la capacidad de disminuir lentamente sus características nutrimentales aun cuando se encuentran completamente secas, a diferencia de otros pastos, cuya calidad nutricional comienza a disminuir desde el inicio de este proceso.

 

Problemática que enfrentan los pastos nativos 

Desde el inicio de la ganadería, la pérdida total o la disminución de diferentes pastos nativos en las zonas semiáridas se ha debido a problemas causados, principalmente, por factores como el sobrepastoreo y la sequía.

 

Sobrepastoreo. Este es el principal problema que causa la pérdida de especies nativas, ya que los productores no tienen un plan de manejo para realizar el pastoreo controlado que permita el rebrote de los pastos. La carga animal no se considera y rebasa los límites de la disponibilidad de forraje del agostadero; además, el productor pastorea a su ganado cuando el pasto se encuentra en las primeras etapas de crecimiento, donde no cuenta con las reservas de nutrientes necesarias; por ende, el ganado al consumirlo puede provocar la eliminación completa de las plantas.

 

Sequías. Los pastos nativos de estas zonas semiáridas requieren poca cantidad de agua para un adecuado desarrollo; sin embargo, aunque son bajas las cantidades necesarias, a menudo no se encuentra disponible por las escasas lluvias durante el año. La sequía, además de no permitir un rebrote favorable, también repercute en la semilla disponible en el suelo, donde se reduce más del 50 % de su germinación; aún después de que estos hayan germinado e iniciado su desarrollo, algunos pastos no alcanzan la madurez de manera adecuada por la falta de agua en las primeras etapas de crecimiento.

 

La precipitación influye directamente en la calidad nutricional de los pastos: a mayor humedad en el suelo, mejor será la calidad de los pastos; por ende, aumentará la producción ganadera.

 

Especies introducidas: Un problema disfrazado 

Al hablar de especies introducidas, se hace referencia a todas aquellas especies de pastos que provienen de otras regiones distintas al área o al país. En algunos lugares de México donde se han introducido, se consideran como una fuente más de alimento para el ganado por su rápido crecimiento, dentro de los cuales se encuentra el pasto Buffel (Pennisetum ciliare), el cual cuenta con alto porcentaje de germinación en comparación con algunas especies nativas, ya que es mayor de un 20 % a un 30 %, aproximadamente (estos porcentajes dependerán del manejo o de las condiciones en que se encuentren establecidos los pastos). Esto ha causado el desplazamiento de los pastos nativos con rapidez y gran facilidad, principalmente en zonas con altitudes desde 1 000 hasta 1 800 m, rango donde también se encuentran diferentes especies de pastos nativos.

La desventaja que presentan la mayoría de los pastos introducidos es que tienen menor tolerancia a las bajas temperaturas y requieren mayor disponibilidad de agua, por lo que, a mayores altitudes y en climas semiáridos, es difícil su establecimiento y persistencia. El establecimiento de una especie introducida puede convertirse en un riesgo ecológico, por lo que, ante un cambio en la temperatura, como el caso de una helada, existe la posibilidad de que estos pastos pierdan persistencia, reflejado en suelo desnudo, lo cual, a su vez, repercutiría en la producción ganadera debido a la falta de alimento por ausencia de pastos nativos.

 

 

Importancia ecológica de los pastos nativos

En las zonas semiáridas los pastos nativos se consideran la fuente primaria de alimento en la actividad ganadera extensiva; asimismo, desempeñan un papel fundamental en la estabilidad ecológica, por lo que están en constante interacción con distintos procesos, como los ciclos de nutrientes; además, evitan la erosión, ya que impiden que la radiación ingrese directamente al suelo, mantienen estable la biota (bacterias, hongos, entre otros organismos), regulan la pérdida de agua por evaporación, mejoran la infiltración, permitiendo la recarga de acuíferos, y sus sistemas de raíces retienen al suelo, disminuyendo el riesgo de pérdidas de nutrientes por lixiviación (transporte de nutrientes a través del agua a zonas donde las plantas no los tienen disponibles o de difícil acceso).

 

Asociación de pastos nativos con arbustos 

Las especies arbustivas asociadas a los pastos nativos son plantas que se convierten en un problema a causa del sobrepastoreo, ya que, si disminuyen las poblaciones de pastos, disminuye la competencia por nutrientes y, de esa manera, las arbustivas ganan espacio dentro de un agostadero, lo cual no permite el rebrote de los pastos, causando el desplazamiento o pérdida total de estos.

Las plantas arbustivas deben estar bien distribuidas en un agostadero para permitir el desarrollo de los pastos, por lo que es conveniente que no haya más de un 50 % de arbustivas en relación con los pastos. Se sugiere alrededor de un 60 % y un 70 % de disponibilidad de pasto y de un 30 % a un 40 % de arbustivas en el área donde se pretenda pastorear, ya que esto permitirá que las poblaciones de los pastos nativos permanezcan en un agostadero.

 

Un manejo adecuado del pastoreo sobre los pastos nativos

Para un adecuado manejo del pastoreo, con un enfoque de obtener mejores ganancias en la producción ganadera, es recomendable saber qué especies de pastos son las aptas para un determinado lugar, su disponibilidad, las proporciones, las condiciones y la distribución dentro del terreno o agostadero. Por otro lado, se debe seleccionar el tipo de ganado y cantidad a pastorear, sean ovinos, caprinos o bovinos, lo cual permitirá un mejor aprovechamiento de las especies forrajeras disponibles. Se recomienda disminuir la intensidad de pastoreo durante el periodo de otoño-invierno y aumentarla en el periodo de primavera-verano, debido a que son los meses donde los pastos nativos alcanzan su mayor producción. 

 

¿Por qué disminuir el pastoreo en invierno? 

En épocas de bajas temperaturas, el desarrollo de los pastos es más lento, por lo que un sobrepastoreo en otoño-invierno puede afectar la persistencia de las especies disponibles. El pastoreo con ganado caprino se recomienda cuando las poblaciones de pastos son bajas y existe mayor disponibilidad de arbustivas, ya que se ha reportado que estos enfocan más su alimentación en las especies arbustivas, manteniendo controladas las poblaciones existentes, a diferencia del ganado bovino, el cual tiene mayor preferencia por los pastos nativos. Además, si existe un consumo elevado de especies arbustivas (leguminosas), pueden causar efectos negativos en los bovinos, provocándoles timpanismo (acumulación excesiva de gases sin liberar).

 

 

Jesús Emmanuel Ochoa-Lechuga. Estudiante del Programa de Maestría en Ciencias Sistemas Agropecuarios y Medio Ambiente, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Ciudad Victoria, Tamaulipas, México.

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Santiago Joaquín-Cancino. Profesor e investigador de tiempo completo de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Ciudad Victoria, Tamaulipas, México.

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