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Los beneficios del ejercicio en nuestro cerebro

Escrito por Luis Eduardo Álvarez-Aviña y Rocío del Carmen Montoya-Pérez

ARTÍCULO

 

Los beneficios del ejercicio en nuestro cerebro

Luis Eduardo Álvarez-Aviña y Rocío del Carmen Montoya-Pérez

 

 

Resumen

El ejercicio es una actividad que ha trascendido a lo largo del tiempo, no solo como una forma de recreación, sino también como un elemento clave para la salud integral del ser humano. Sus beneficios son amplios y van más allá del aspecto físico, ya que contribuye a la prevención de afecciones como las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la diabetes. Además, el ejercicio es un poderoso aliado para optimizar las funciones cerebrales y cognitivas, al favorecer el flujo sanguíneo y la oxigenación del cerebro y promover la liberación de neurotransmisores como las endorfinas, la dopamina y la serotonina. La actividad física mejora los procesos cognitivos asociados al aprendizaje y la memoria, y puede ser un apoyo importante frente a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, al contribuir a mantener saludables las neuronas y optimizar su funcionamiento.

Palabras clave: Cerebro, ejercicio, salud.

 

RECIBIDO: 28/07/2024: ACEPTADO: 13/03/2025;

PUBLICADO: 27/febrero/2026

 

Ejercicio es salud

El ejercicio es una práctica que ha perdurado a lo largo de la historia humana, no solo como una actividad física recreativa, sino también como un pilar esencial para la salud integral. Desde los antiguos griegos hasta las civilizaciones contemporáneas, el ejercicio ha sido reconocido como un componente vital para el bienestar corporal.

En la actualidad, en un mundo cada vez más orientado hacia estilos de vida sedentarios, el ejercicio emerge no solo como una oportunidad para convivir con amigos, familiares o con uno mismo, sino también como una necesidad para el cuidado de la salud. No se trata únicamente de mantener una apariencia física estéticamente atractiva ni de seguir cánones de belleza corporal, y mucho menos de una moda; se trata de cuidar el organismo en su totalidad.

Los beneficios del ejercicio abarcan un espectro amplio y diverso que va más allá de la mera condición física. Al involucrarnos en actividades físicas regulares, desencadenamos una serie de respuestas bioquímicas y fisiológicas que impactan de manera positiva en los sistemas cardiovascular, muscular y metabólico, así como, de forma crucial, en la función cerebral. De este modo, el ejercicio se convierte en un componente clave para la prevención de enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la diabetes, al tiempo que contribuye a mejorar la calidad de vida y la longevidad.

Sin embargo, su alcance va aún más lejos. La ciencia ha demostrado de manera contundente que el ejercicio es también un potente aliado de la salud cerebral y cognitiva: mejora el flujo sanguíneo y la oxigenación del cerebro, estimula el aprendizaje y la memoria, a la vez que favorece un funcionamiento cognitivo óptimo. Así, la práctica regular de ejercicio no solo implica fortalecer los músculos, sino también nutrir la mente, lo que permite afrontar los desafíos de la vida moderna con mayor vitalidad y claridad mental.

Por su parte, el ejercicio es una actividad física planificada, estructurada y repetitiva que implica el movimiento del cuerpo y el gasto de energía. Puede adoptar diversas formas, como caminar, correr, nadar, levantar pesas o practicar deportes. A diferencia de las actividades cotidianas o del movimiento casual, el ejercicio se realiza de manera intencionada, con una intensidad y duración específicas, con el objetivo de generar beneficios para la salud. Asimismo, puede ser de baja, moderada o alta intensidad, y llevarse a cabo en sesiones aisladas o como parte de un programa de entrenamiento regular.

 

Beneficios del ejercicio. ¿También beneficia al cerebro?

Los beneficios del ejercicio pueden obtenerse en diversos entornos, como gimnasios, parques, centros deportivos o incluso en el hogar, y puede practicarse de forma individual o en grupo. Además, existen distintos tipos de ejercicio diseñados para atender objetivos específicos, como el entrenamiento cardiovascular para mejorar la resistencia, el entrenamiento de fuerza para desarrollar músculos más fuertes y favorecer la hipertrofia, o el entrenamiento de flexibilidad para aumentar el rango de movimiento y promover la relajación muscular.

Independientemente del tipo de entrenamiento que se elija, los beneficios del ejercicio regular están prácticamente garantizados. Ya sea que se busque mejorar la condición física, perder peso, reducir el estrés o simplemente mantenerse activo, el ejercicio aporta numerosas ventajas tanto para el cuerpo como para la mente.

Durante el ejercicio físico, nuestro cuerpo experimenta un aumento en la demanda de oxígeno para los músculos activos. Esto desencadena una serie de procesos que mejoran el suministro de oxígeno a todas las células del cuerpo, incluidas las del cerebro. En primer lugar, el ritmo cardíaco se acelera, lo que permite que el corazón bombee más sangre rica en oxígeno y nutrientes a través de las arterias. Por otra parte, la respiración se vuelve más profunda y rápida, lo que aumenta la cantidad de oxígeno que ingresa a los pulmones y se difunde hacia la sangre. Esta mayor irrigación sanguínea y de oxigenación beneficia directamente al cerebro, suministrándole los nutrientes y el oxígeno esencial que necesita para funcionar de manera óptima. Aunque el cerebro solo constituye el 2 % del peso total del cuerpo, utiliza alrededor del 20 % de la energía consumida por el organismo. Por esta razón, se ve particularmente favorecido por este aumento en el suministro de oxígeno.

El ejercicio también desencadena una verdadera fiesta química en el cerebro. Los neurotransmisores son mensajeros químicos que permiten la comunicación entre las neuronas, las asombrosas células cerebrales encargadas de procesar y transmitir información. Durante la actividad física, el cuerpo libera una variedad de neurotransmisores que generan importantes beneficios.

Por ejemplo, las endorfinas, conocidas como las «hormonas de la felicidad», actúan como analgésicos naturales, reducen la percepción del dolor y favorecen sensaciones de euforia y bienestar. La dopamina participa en las sensaciones de placer y motivación, por lo que suele denominarse el neurotransmisor de la recompensa. Por su parte, la serotonina, reguladora del estado de ánimo, contribuye a mantener la calma, mejorar la calidad del sueño, regular el apetito y promover una sensación general de bienestar.

Asimismo, el ejercicio desempeña un papel clave en la regulación de los llamados «factores de crecimiento neurotrófico», moléculas que fomentan el desarrollo y la supervivencia de las neuronas cerebrales. Uno de estos factores, el BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), ha demostrado tener un potencial terapéutico sorprendente contra enfermedades como la diabetes y la obesidad.

 

¡Imagina poder combatir estas condiciones simplemente con actividad física!

Diversas investigaciones han demostrado que el ejercicio puede aumentar los niveles de BDNF, mejorando la sensibilidad a la insulina, reduciendo los niveles de azúcar en sangre y favoreciendo la pérdida de peso. Incluso en pacientes con diabetes tipo 1, se ha observado un aumento significativo de BDNF en respuesta al ejercicio de intensidad moderada. Estos hallazgos son realmente emocionantes, ya que sugieren que el ejercicio podría ser una herramienta poderosa no solo para mantener un cerebro saludable, sino también para prevenir y tratar potencialmente enfermedades crónicas mediante mecanismos neurobiológicos.

 

El ejercicio incide en nuestra memoria y aprendizaje

Los beneficios que el ejercicio tiene para nuestro cerebro no paran aquí. La actividad física tiene un impacto sorprendente en nuestra capacidad para aprender y recordar información. El ejercicio puede potenciar una región específica del cerebro llamada hipocampo, lo que favorece el fortalecimiento de los circuitos neuronales existentes y facilita la adquisición y retención de nueva información. Como se mencionó anteriormente, durante la actividad física se produce una mejora del flujo sanguíneo cerebral, lo que incrementa el suministro de oxígeno a las neuronas, optimiza su funcionamiento y favorece los procesos cognitivos involucrados en el aprendizaje y la memoria.

 

¿Un aliado en otras enfermedades?

Después de conocer los increíbles beneficios que el ejercicio tiene para nuestra cognición, memoria, aprendizaje y bienestar emocional, podría sorprendernos aún más el saber que la actividad física puede ser una poderosa aliada contra terribles enfermedades, como el Alzheimer y el Parkinson.

Imagina a tu cerebro como una ciudad en constante actividad, donde las neuronas son los habitantes y las conexiones entre ellas son las calles y avenidas. En el Alzheimer, la pérdida de neuronas ocasiona que estas «calles» comiencen a deteriorarse, dificultando la comunicación entre las neuronas. Pero el ejercicio actúa como un equipo de mantenimiento que ayuda a contrarrestar y prevenir esta enfermedad.

En el caso del Parkinson, el ejercicio es como un refuerzo para las neuronas encargadas de ayudar al movimiento muscular, las neuronas productoras de dopamina. Cuando estas neuronas comienzan a fallar, aparecen los síntomas motores; no obstante, el ejercicio ayuda a mantener saludables a estas células y mejora su función.

Las personas pueden tener un riesgo menor de desarrollar deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas en comparación con aquellas que llevan un estilo de vida sedentario. Así que no lo dudes más, ¡ejercítate! Tu cerebro te lo agradecerá.

 

Luis Eduardo Álvarez Aviña. Estudiante de la Maestría en Ciencias en Biología Experimental, Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán.

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Rocío del Carmen Montoya Pérez. Profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán.

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